comscore
Editorial

Lecciones de medio mandato

“La democracia estadounidense ha activado sus frenos y contrapesos constitucionales, recordándole al mundo que ningún poder es absoluto ni inmune a la voz popular”.

Compartir

Las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos han propinado un duro revés al proyecto personalista de Donald Trump y a las aspiraciones hegemónicas de su movimiento MAGA. Al convertir los comicios en un plebiscito sobre su figura, el mandatario recibió una inobjetable sanción popular.

La pérdida del control republicano tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes, en la que una contundente ‘ola azul’ conquistó bastiones conservadores, catapultando nuevos liderazgos y redibujando el equilibrio del poder en Washington, es una clara calificación de decisiones y estilos que difícilmente podían sobrevivir al escrutinio popular.

El desenlace ratifica una máxima universal de la democracia representativa, por la cual las urnas castigan con severidad el divorcio entre los discursos grandilocuentes y las realidades cotidianas de las familias trabajadoras. La inflación persistente, el alza en los combustibles, la errática guerra contra Irán, que se refleja tortuosamente en el Estrecho de Ormuz con el consecuente encarecimiento de la energía global, terminaron pasando una costosa factura.

Ni la demagogia polarizante ni el descomunal financiamiento aportado por famosos tecnoligarcas lograron blindar a los candidatos oficialistas. El electorado estadounidense demostró que el pragmatismo económico y el bienestar material prevalecen sobre el alineamiento ciego hacia una figura mesiánica.

En esa reconfiguración sobresale el papel del voto hispano, erigido como el sector demográfico más dinámico y determinante de la contienda. Lejos de constituir un bloque cautivo, la comunidad latina, tras haber respaldado a Trump de forma récord en 2024, giró en 28 puntos porcentuales hacia las opciones demócratas, inclinando la balanza en gobernaciones emblemáticas como Texas y California. Este viraje no representa un cheque en blanco a la oposición, sino una advertencia contundente contra las promesas económicas incumplidas y las políticas hostiles hacia los migrantes. El votante latino actuó como un actor oscilante y consciente de su peso político, apoyando a quien garantice condiciones de progreso y sancionando sin contemplaciones a quienes decepcionan.

El mensaje de estos comicios trasciende las fronteras norteamericanas y arroja luces sobre América Latina. Los entusiasmos hemisféricos que pretendían inaugurar una era de sumisión incondicional bajo la llamada ‘Doctrina Donroe’ chocan contra la realidad de pueblos agobiados por la inseguridad y el estancamiento, como lo evidenció el triunfo de Lula en Brasil y la caída de aprobación de varios liderazgos conservadores.

La democracia estadounidense ha activado sus frenos y contrapesos constitucionales, recordándole al mundo que ningún poder es absoluto ni inmune a la voz popular.

Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News