comscore
Editorial

El Laguito, sórdido

“Poner orden, desplegar operativos interinstitucionales permanentes y establecer reglas de juego claras allí, no significa vulnerar los derechos fundamentales de ningún ciudadano”.

Compartir

Bajo la actual administración la ciudad ha emprendido acciones concretas para profundizar su indiscutible vocación de destino turístico internacional de primer nivel, luchando a su vez contra la progresiva degradación de sus entornos urbanos.

El Laguito, uno de los barrios que combina la vivienda con el comercio y el turismo, está padeciendo un reto complejo con lo que ocurre diariamente, singularmente a partir de las horas vespertinas, frente a edificaciones como el Edificio Bavaria y en inmediaciones de las playas de Hollywood y Las Velas, y no es una simple anomalía del tráfico vehicular ni un problema menor de cultura ciudadana.

A esas horas críticas del día, la confluencia entre el retorno masivo de los bañistas, los estrictos controles viales a motocicletas y la flagrante aglomeración de personas que ejercen la explotación sexual a cielo abierto, transforman el sector en un nodo de tensión incompatible con la vida vecinal tranquila, y la libre movilidad de residentes, visitantes de fin de semana y huéspedes de cadenas hoteleras de prestigio, como el Hotel Caribe, Hotel Dann o el Hotel Hilton, queda supeditada a un entorno visiblemente hostil.

La administración distrital está llamada a asumir una postura dirigida a la recuperación del orden en El Laguito. La actual Alcaldía ha demostrado una loable voluntad política impulsando mejoras sustanciales en temas relacionados con el desorden urbano y la explotación sexual; no puede, por ello, mostrar pasividad ante la creciente degradación de estos sectores.

Poner orden, desplegar operativos interinstitucionales permanentes y establecer reglas de juego claras allí, no significa vulnerar los derechos fundamentales de ningún ciudadano. Al contrario, el ejercicio legítimo del principio de autoridad busca salvaguardar el bien común, la seguridad integral de los menores en riesgo de explotación, de las familias que residen, la tranquilidad de quienes nos visitan y la preservación de derechos de quienes ejercen la prostitución.

Permitir que el espacio público sea cooptado por dinámicas delictivas y economías subterráneas ligadas a la explotación sexual, el microtráfico, el consumo desmedido de sustancias ilícitas y el alcoholismo callejero dañan severamente la convivencia comunitaria.

No se puede ceder ante la estratégica premisa autoimpuesta de que existen zonas de tolerancia de facto en barrios de naturaleza residencial y turística. La administración distrital ostenta todos los instrumentos jurídicos y policiales necesarios para intervenir de manera directa.

Devolverle la dignidad, el orden y la legalidad a El Laguito, a la par de restablecer derechos de quienes ejercen caóticamente actividades informales, pero para adultos, a cielo abierto, es un deber dirigido a garantizar la convivencia tranquila y la seguridad ciudadana.

Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News