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Editorial

Democracia fortalecida

“Por cuanto el presidente de la República renunció a encarnar la unidad nacional y tomó el camino de la exacerbación, la discrepancia o el miedo se apoderaron de la opinión pública...”.

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Contra los pronósticos más perturbadores, Colombia volvió a votar en paz y en libertad en prácticamente todo el territorio nacional, manteniéndose similar participación ciudadana que en pasadas primeras vueltas.

El papel desempeñado por la Fuerza Pública como garante de la seguridad y el de los jurados de votación que, con su domingo donado, sobre todo en ciudades con climas adversos, merecen todo el reconocimiento por su entrega y sacrificio.

Y, nuevamente, la Registraduría, contra toda la crítica del presidente de la República, cumplió a cabalidad su misión, tal como lo han reconocido las delegaciones internacionales, lo que ofrece gran tranquilidad para la debida apreciación de nuestro sistema electoral, y es prenda de garantía para las elecciones del próximo 21 de junio, día en que se desarrollará la segunda vuelta. No son muchos los países que conocen los resultados electorales una hora después del cierre de urnas, resultados que, por cierto, no mostraron grandes sorpresas si nos atenemos a lo que informaron las encuestadoras las dos últimas semanas en que la ley permitió esas herramientas para medir la opinión pública.

La concentración de la votación en los dos candidatos que mejor encarnan los polos opuestos de las distintas vertientes políticas demuestra que la polarización que promovió el Gobierno Nacional desde los primeros meses de su mandato dio los resultados que podían esperarse.

En efecto, por cuanto el presidente de la República renunció a encarnar la unidad nacional y tomó el camino de la exacerbación de las facciones, sentimientos propios de división, discrepancia, rabia o miedo se fueron apoderando de la opinión pública, lo que marcó lo que sería la tendencia en el actual debate electoral.

El gran perjudicado de ese estilo de gobierno fue el centro, o los partidos, movimientos o talantes de centro, incluidos allí la centro derecha o la centro izquierda. La baja votación de la fórmula Valencia - Oviedo, que en su consulta obtuvo 5,83 millones de votos, sólo logró en esta primera vuelta el 6,92% por ciento de los votos (1,6 millones), un porcentaje verdaderamente inferior a lo mínimo que se esperaba, según las encuestas, lo que muestra una determinación entre los votantes que no se sienten de izquierda o que, siéndolo, como en Barranquilla y otras ciudades petristas, no se sienten interpretados por el candidato del Pacto Histórico, todos estos quienes buscaron la alternativa más claramente contraria a la del partido de gobierno para expresar ese rechazo.

No sorprende la actitud de mal perdedor del presidente Petro; corresponde a su talante y sólo favorece las posibilidades de su opositor.

El crecimiento y disciplina de una izquierda unida alrededor del Pacto Histórico, necesitará más temeridad del presidente en las próximas tres semanas para preservar el poder

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