comscore
Editorial

Esquivando la muerte

“Las motocicletas, que nacieron como solución práctica y económica, se han convertido en el principal factor de desorden y muerte en nuestras calles...”.

Compartir

Aunque la movilidad ha mejorado ostensiblemente por las inversiones en las vías y decisiones de tránsito, no solo persiste el caos motorizado, sino que crece sin freno, lo que reclama atención urgente. Las motocicletas, que nacieron como solución práctica y económica, se han convertido en el principal factor de desorden y muerte en nuestras calles. Los números son escalofriantes.

En 2024 se registraron 117 muertes en accidentes de tránsito en Cartagena, el 81,2 por ciento con motos involucradas. De cada diez personas que mueren en las vías, ocho van en una moto. Entre enero y julio de 2025 se registraron 97 muertes por siniestros viales, un 31 por ciento más que en el mismo lapso de 2024, con una tasa de 9,6 por cada 100 mil habitantes, cifra que nos ubica como una de las capitales con mayor mortalidad vial del país, superando a Cali, Medellín, Barranquilla y Bogotá.

Las causas son múltiples y conocidas: motociclistas que circulan en contravía, que ignoran semáforos y señales, que carecen de luces traseras o retrovisores, y que en muchos casos no portan licencia. Las cifras del Observatorio de Seguridad Vial del DATT confirman que ocho de cada diez accidentes fatales involucran motociclistas, en su mayoría hombres entre 18 y 30 años. A esto se suma la proliferación de mototaxis, transporte informal que opera sin ninguna regulación ni condiciones mínimas de seguridad.

El daño no se limita a las vidas humanas. Cada motocicleta que circula por Cartagena expulsa a la atmósfera una carga de gases que el aire caliente del Caribe no dispersa con facilidad. En una ciudad donde la moto es ya el vehículo dominante, su humo acumulado deteriora la calidad del aire, agrava enfermedades respiratorias y convierte el simple acto de caminar por una avenida en una exposición cotidiana a contaminantes invisibles.

Por supuesto, procede un llamado al DATT, comedido pero firme. La entidad tiene herramientas legales para intervenir de una forma más eficaz en el control sobre los conductores de ese modo de transporte. El Código Nacional de Tránsito ordena inmovilizar motocicletas que circulen en contravía, sin licencia o irrespetando semáforos. Esas normas deben aplicarse con regularidad y visibilidad en las vías. La pedagogía vial es necesaria, pero sin autoridad que haga cumplir las reglas, los resultados serán siempre insuficientes.

Mejorar la señalización, intensificar los controles técnico-mecánicos y sancionar con rigor a los infractores no es perseguir al motociclista; es protegerlo, junto con todos los que compartimos las vías.

La mitad de los cartageneros están insatisfechos con el control de las autoridades de tránsito. Esa percepción es una oportunidad para el DATT. Con voluntad institucional y presencia real en las calles, es posible revertir esta tendencia. Cada vida salvada será el mejor argumento.

Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News