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Columna

Ciudad milagro II

“Hay que empezar, porque estamos sentados sobre una bomba de tiempo que hay que atender con mucho cuidado, y porque además si hay un descuido, se meten ‘los progres’ y su verborrea...”.

GABRIEL RODRÍGUEZ OSORIO

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Increíble que la vieja y consuetudinaria pobreza de los cartageneros, la que todavía persiste como una endemia, como lo mencionan los informes de Cartagena Como Vamos (38% de la población), fue sostenida por las remesas de los cartageneros que se fueron a vivir a Venezuela cuando ese era un país rico.

Por esos nuestros líderes, los de siempre se “durmieron en sus laureles”, y nunca hicieron nada para superarla, porque sencillamente dicha pobreza estaba siendo sostenida por los familiares que laboraban en ese rico país para entonces, según lo demuestra la extraordinaria y reveladora investigación hecha por mi buen amigo y pariente, el científico social PHD Dr. Eduardo Vélez Bustillo, para su membresía en la Academia de la Historia de Cartagena.

Volvemos, en nombre del pueblo cartagenero a agradecerle al buen alcalde Dumek Turbay por su gestión en la que ha pesar de haberse invertido casi 8 billones de pesos, es decir 1.250 millones de dólares, la pobreza no cede, porque sencillamente la pobreza hay que atacarla puntualmente, con un plan específico. A pesar, y volvemos a agradecerle al alcalde Dumek por las muchas obras publicas realizadas que mejoran, sin duda alguna, la calidad de vida de los habitantes.

Hay que sentarse a diseñar un plan específico generador de empleos, porque al final de la investigación del Dr. Vélez Bustillo, la pobreza se da por falta de ingresos, es decir, gentes sin empleos formales.

Toca sentarse con los empresarios, la Secretaría de Educación, la academia, el Sena, para crear un centro de capacitación y emprendimientos para generar empleos a corto plazo, es decir, entrenamientos que duren de tres a seis meses. Copiar de los que saben cursos cortos en manufactura, logística, turismo, tecnologías de la información, salud, servicios, etcétera, como el caso de Singapur con su programa Skillfuture; o Alemania, con los Umschlung, cursos cortos para desempleados o que necesitan cambiar de ocupación; o Irlanda con los programas Springboard, orientados sectores con escasez de talento; o Australia con los TAFE; o Corea de Sur. En fin, ya están diseñados, solo hay que sentarse a adaptarlos a nuestras necesidades para llevarlos a cabo.

Los empresarios tendrán que decirnos qué empleos se requieren en la actividad portuaria y sus derivados; la actividad industrial, sobre todo la petroquímica; la actividad turística y sus derivados, por ejemplo, ‘la economía azul’, para capacitar a los cartageneros bajo el sistema de ‘empleos demandados’.

Hay que empezar, porque estamos sentados sobre una bomba de tiempo que hay que atender con mucho cuidado, y porque además si hay un descuido, se meten ‘los progres’ y su verborrea, y eso será peor que una bomba atómica. Hay que empezar, y empezar con la zona suroriental y la Ciénaga de la Virgen.

*Arquitecto, escritor.

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