Como persona que le apasiona el arte de la fotografía recorriendo incontables veces el Centro Histórico, retratando bellas postales y como residente preocupado por nuestro futuro, fui escribiendo algunas reflexiones que las he llamado Ideas de Ciudad; algunas de estas propuestas se centran en el valor patrimonial y cultural, otras buscan aportar al bienestar de residentes y visitantes, con el propósito de contribuir al desarrollo integral de nuestro Corralito. La primera: ‘Esta es una ciudad que le ha dado la espalda al mar’.

De las tradwives a la pérdida de nuestros derechos
MELIZA SALCEDO ALARCÓNA lo largo de la orilla del mar, el diseño y construcción de mega-muelles con bulevares peatonales que se adentren hacia el mar. En las ciudades costeras existen innumerables ejemplos de desarrollo que han aprovechado la ventaja del océano como impulsor del progreso y atractivo para visitantes nacionales y extranjeros. Entre muchos ejemplos estarían el Muelle de Progreso, considerado uno de los más largos del mundo, situado en la costa norte de la Península de Yucatán; Scheveningen Pier, en Países Bajos; también pueden mencionarse Huntington Beach Pier, en Estados Unidos; Busselton Jetty, en Australia; Southend Pier, en Reino Unido; el Muelle de Saint Pete, en San Petersburgo (Florida), y el Santa Mónica Pier, en Los Ángeles (California - Estados Unidos), muy similar al Gran Malecón del Mar que se construye actualmente.
Estas grandes obras de construcción serían viables económicamente mediante concesión a un privado nacional o internacional, convirtiéndose en un nuevo atractivo para la ciudad y en poderoso imán para millones de turistas. No es solo un muellecito de piedra como los actuales existentes en nuestra franja hacia el mar; es el diseño y construcción de una o varias megaestructuras que revolucionen el concepto de ‘ciudad costera’.
Como país debemos pensar en grande con obras que impacten los 360 días al año; los nuevos espacios podrían tener servicios complementarios como: restaurantes o bares, áreas de bronceado y de esparcimiento, baños, alquiler de cañas con todos los elementos para la pesca; sería un nuevo motivo de relax y esparcimiento para todos, padres, hijos y turistas, e igual se desarrollarían eventos deportivos en la actividad de pesca. Estos mega-muelles deben concebirse como entornos amables, seguros y atractivos para el tránsito peatonal; lugares donde el ciudadano y el visitante puedan caminar sin afán, contemplar el mar, respirar la brisa marina y reencontrarse con la belleza de Cartagena desde una perspectiva única y memorable. Sería una forma nueva de ver y sentir a la ciudad.
Una ciudad costera no debe darle la espalda al mar, sino integrarla a su vida urbana, cultural y turística. Los grandes proyectos de borde marítimo tienen la capacidad de transformar la experiencia de una ciudad, generar orgullo colectivo y convertirse en símbolos de progreso. Nuestros gobernantes serán recordados por las obras de verdadero impacto: aquellas que perduran, dignifican el paisaje urbano, fortalecen el turismo, generen empleo y beneficien a todos. Solo imaginemos estar sobre el mar abierto, viendo cómo la ciudad amurallada, sus torres, balcones y cúpulas se iluminan lentamente bajo un atardecer dorado, mientras Cartagena de Indias se refleja en el agua como un sueño hecho ciudad. Rompamos nuestras barreras internas y los invito a soñar.