comscore
Columna

Nos salvamos

“La izquierda ha sembrado en muchos colombianos un odio que justifica dañar y destruir. Dejan una generación de jóvenes de este partido con un encono que envenena...”.

Soqui Rodríguez

Compartir

El pasado domingo, creo que para muchos, fue un día lleno de angustia. En mi caso particular, al terminar la jornada electoral, me paré en el balcón de mi casa a ver las caravanas de carros pasar, la gente izando la bandera de Colombia y cientos de cartageneros cantando las canciones del Tigre. No pude evitar pensar: ‘Salvamos la patria’. Sin embargo, me queda un sin sabor de unas elecciones manejadas por el odio, la compra de votos y el miedo por el voto fusil. Que bajo hemos llegado al permitirle a la izquierda guerrillera agarrar tanto poder. Antes de terminar las votaciones, nos habíamos sentado en familia a discutir con recelo qué haríamos si ganara Cepeda. Realmente nos preocupaba nuestro futuro, el de nuestros hijos y nietos; lo que pasaría con lo que habíamos trabajado y construido durante décadas y lo que le esperaba a las nuevas generaciones. Lamentablemente no creo que el peligro haya pasado.

El Pacto Histórico ha dejado ver su calaña llena de mentiras y amenazas subversivas. Inicialmente radicaron más de 57 mil reclamaciones a los resultados de la segunda vuelta, mientras Cepeda seguía con las mentiras y discursos incitadores. Esta lucha no termina aquí y parece ir para largo. La izquierda no solo nos deja un país en ruinas, con la salud hecha trizas y al borde de un apagón, si no que se establece como un opositor del próximo gobierno. Con el empalme se descubrirán mil cosas que no dejarán de sorprendernos; pero no reconocerán el mal gobierno de Petro y seguirán fortaleciéndose con su acostumbrada manipulación malintencionada.

Mas triste aun es que lideran un movimiento basado en resentimientos, antipatía y animadversión por todo lo que significa progreso y desarrollo. Han sembrado en muchos colombianos un odio que justifica dañar y destruir. Dejan una generación de jóvenes de este partido con un encono que envenena y al que le causa repugnancia ver a otros triunfar. Al éxito no lo han convertido en una meta personal, si no en el resultado mal oliente de oligarcas culpables de la pobreza ajena. Y mientras los políticos izquierdosos llenan sus bolsillos de oro, alimentan la pobreza que les da votos y cree fielmente que la solución es vivir del Estado... Un doloroso legado.

Esa es la entristecida dote que deja esta campaña presidencial que también demostró que en Colombia los buenos somos más y que somos capaces de trabajar unidos por el beneficio del país. De La Espriella la tiene difícil. Deberá defender con garras la democracia y demostrar que el voto de 12’949.162 ciudadanos en la elección con mayor participación de nuestra historia ha sido lo que el país necesita. No va a ser fácil sacarnos del desastre dejado por Petro, mientras cierran la brecha de la desigualdad que ha permitido dividir el país y que es una realidad latente. De lo contrario, el cuadro electoral del 2030 será muy parecido.

Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News