Un hombre deberá cumplir una condena de 12 años de cárcel por un violento caso de crimen ocurrido en pleno puente peatonal del barrio La Salle, en Bucaramanga, en 2021.
El hecho fue protagonizado por el judicializado junto a otro sujeto, quienes pusieron en riesgo la vida de un ciudadano y terminaron desponjandolo de sus pertenencias.
El responsable fue identificado como Geinner Alberto Payares Montejo y, según la decisión adoptada por el Tribunal Superior de Bucaramanga, actuó con violencia para someter a la víctima y facilitar el robo de sus pertenencias.
Hurto con tijeras en puente peatonal de Buscaramanga
De acuerdo con el expediente judicial, Ludwin Ariza Vargas transitaba por el puente peatonal del barrio La Salle hacia las 8:40 de la mañana cuando fue interceptado por dos sujetos. Los atacantes lo sujetaron por los brazos y lo amenazaron con unas tijeras metálicas, que fueron colocadas a la altura de su abdomen, mientras el segundo agresor utilizó un objeto cortopunzante que la víctima no logró identificar con claridad.
Bajo intimidación, los delincuentes despojaron al ciudadano de su argolla matrimonial de oro, un teléfono celular y 850.000 pesos en efectivo. Posteriormente, también le hurtaron documentos personales como la cédula de ciudadanía, la licencia de conducción de motocicleta y el pase de un vehículo de su propiedad.
Según se conoció durante el proceso, el dinero que llevaba Ariza Vargas era producto de su trabajo como técnico en reparación de electrodomésticos. Tras cometer el robo, los agresores emprendieron la huida en dirección a un campo deportivo cercano.
Sin embargo, agentes de la Policía que se encontraban en la zona escucharon los llamados de auxilio de la víctima, lo que permitió la captura de uno de los presuntos responsables en inmediaciones del lugar. El detenido fue identificado como Geinner Alberto Payares Montejo, quien no negó la ocurrencia de los hechos, aunque intentó minimizar su responsabilidad durante el juicio.
El procesado aseguró que actuó como cómplice del segundo delincuente, quien logró escapar y cuya identidad no pudo ser establecida. Además, argumentó no contar con antecedentes penales y sostuvo que el hurto no generó un perjuicio económico considerable a la víctima, al considerar que esta no se encontraba en situación de pobreza extrema.
No obstante, durante las audiencias, Ludwin Ariza Vargas reconoció plenamente a Payares Montejo como el sujeto que vestía ropa camuflada y usaba tapabocas al momento del asalto. Según la sentencia, su participación fue determinante, ya que fue quien inmovilizó y amedrentó a la víctima con las tijeras para impedir cualquier intento de defensa mientras su cómplice se apoderaba de los objetos de valor.
Cabe recordar que el delito de hurto calificado y agravado puede ser sancionado con penas que oscilan entre los 8 y los 16 años de prisión cuando se ejecuta mediante el uso de la violencia, como ocurrió en este caso. Entretanto, las autoridades continúan sin identificar al segundo implicado en el ataque.

