La noche del pasado domingo, mientras en muchas viviendas se encendían velas para dar inicio a las tradicionales celebraciones decembrinas, un hecho violento alteró por completo la tranquilidad de Villa del Rosario, en Norte de Santander. En este municipio, Iván Alberto Puerta Figueroa, de 23 años, perdió la vida en circunstancias que, según testigos y personas cercanas, estarían relacionadas con disputas recientes entre barras de fútbol.
El ataque se produjo en Villa Antigua, en inmediaciones del Templo Histórico, zona donde Puerta arribó acompañado de otros miembros de la Banda del Indio, grupo de aficionados del Cúcuta Deportivo al que pertenecía desde hacía varios años. Aunque la Fiscalía aún no ha presentado una hipótesis oficial, allegados sostienen que desde días previos se venían presentando tensiones entre seguidores del equipo rojinegro y un grupo de hinchas de otro club, aparentemente de Atlético Nacional.
Personas que conocían al joven relataron que la noche del crimen él se encontraba en su vivienda, en Altos del Tamarindo, cuando recibió una llamada de uno de sus compañeros de barra.
En esa comunicación, asegura el medio La Opinión, le habrían advertido que los hinchas contrarios estaban reunidos en Villa Antigua y que era necesario acudir para evitar que la situación escalara. Puerta decidió salir y se encontró con varios de sus amigos para dirigirse juntos al lugar mencionado.
Lo que inicialmente parecía ser un reclamo entre grupos rivales rápidamente se convirtió en una confrontación descontrolada. En medio de la discusión, que se volvió cada vez más agresiva, Puerta fue herido con un arma cortopunzante. De acuerdo con las lesiones que presentaba en el cuello y la espalda, se presume que el arma utilizada habría sido un pico de botella.
Tras el ataque, los amigos que estaban con él lo trasladaron de inmediato al Hospital Jorge Cristo Sahium. Sin embargo, el personal médico no logró reanimarlo, pues el joven llegó sin signos vitales debido a la gravedad de las heridas.
La Opinión asegura que cuando intentó obtener declaraciones de la familia, los parientes prefirieron mantener silencio y esperar el avance de la investigación oficial, confiando en que serán las autoridades judiciales quienes determinen con claridad las circunstancias que rodearon el homicidio.
Así era Iván Puerta, asesinado en Norte de Santander
Para quienes lo conocieron, Iván Puerta no solo era un fervoroso seguidor del Cúcuta Deportivo, sino un joven profundamente orgulloso de su municipio. Llevaba tatuados en el pecho los colores rojinegros junto a la palabra “Villa del Rosario”, un símbolo que representaba su identidad. Incluso cuando prestó servicio militar en la Armada Nacional, acostumbraba portar prendas del equipo, como su bufanda o su gorra preferida.
La semana previa a su muerte, Puerta había celebrado con entusiasmo el ascenso del Cúcuta Deportivo a la Primera División. Asistió al partido final de la Liga II del Torneo BetPlay y manifestó a quienes lo rodeaban que esperaba con ilusión acompañar al club en el próximo año, especialmente en el clásico regional ante Atlético Bucaramanga.
El asesinato generó un profundo impacto entre las barras del Cúcuta Deportivo. A través de redes sociales, varios colectivos expresaron mensajes de despedida y consternación. La Banda del Indio de San Luis lamentó lo sucedido y manifestó su “profundo dolor” por la pérdida de un integrante al que describieron como un amigo cercano, un joven constante en la tribuna y alguien cuya presencia marcó a quienes compartieron con él dentro del grupo.
“Hoy el rojinegro pierde a uno de sus hinchas más fieles, alguien que alentó con el corazón, que dejó su voz en cada partido y que vivió su pasión hasta el último día”, señaló el colectivo barrista en su mensaje de despedida, en el que además expresaron el deseo de que “su espíritu siga alentando desde lo más alto”.
La organización enfatizó que el legado de Puerta dentro de la barra permanecerá como ejemplo de compromiso y fidelidad, y recalcó que tanto el llamado “parche de Rosario” como toda la hinchada mantienen un luto profundo por su muerte, que ocurrió justamente en una noche que suele estar cargada de simbolismo familiar y espiritual.

