La pólvora y los fuegos artificiales en general se usan, como tradición, en las fiestas de Navidad y Fin de Año en Colombia; sin embargo, las autoridades buscan mitigar su uso debido a los altos índices de personas quemadas, en especial de niños, por su mala utilización.
A eso se suma el efecto negativo que tienen en los perros, gatos y otros tipos de animales, como las aves. La ciencia comprobó que la pólvora causa en estos seres pánico, estrés extremo y ansiedad severa debido a los ruidos fuertes, provocando síntomas como temblores, jadeo, salivación excesiva, orinar/defecar involuntariamente y pérdida del apetito, pudiendo llevar a huidas peligrosas (perderse o saltar), daños al sistema nervioso, infartos, problemas respiratorios por las partículas químicas, e incluso quemaduras o intoxicación si ingieren los restos, afectando su salud física y mental. Lea: Así fue el homicidio de Sergio Herrera: lo atacaron a balazos en Olaya
Policía de Bolívar hace un llamado sobre el uso de pólvora
Ante esta realidad, la Policía Nacional de colombianos ha intensificado sus mensajes preventivos para generar conciencia sobre el impacto que la pólvora tiene en el bienestar animal. La institución recuerda que, más allá de la tradición, el uso irresponsable de estos artefactos produce consecuencias invisibles que cada año afectan a seres indefensos.
El coronel Alejandro Reyes Ramírez, comandante del Departamento de Policía Bolívar, hizo un llamado a la sensibilidad ciudadana: “La pólvora no solo pone en riesgo la vida de las personas; también causa un profundo sufrimiento a millones de animales. Invitamos a la comunidad a celebrar sin explosiones, con empatía y responsabilidad. Cuidar a quienes no pueden hablar también es un acto de amor”.
La Policía reitera que las celebraciones pueden mantenerse llenas de luz, unión y alegría sin recurrir a elementos que pongan en riesgo la seguridad y la tranquilidad de los hogares. Al evitar la pólvora, se protege la integridad de las familias, se previenen quemaduras, se reducen emergencias y se garantiza un ambiente más seguro para las mascotas y la fauna que conviven en los entornos urbanos y rurales.
