¿Te imaginas comenzar a ver el mundo con puntos negros? Esto es justo lo que le ocurre a quienes padecen la enfermedad de Stargardt, una afección ocular genética, poco común que afecta a ambos ojos y no tiene cura.

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El UniversalEsta enfermedad huérfana, que se transmite de padres a hijos, comienza a manifestarse en la niñez y progresa hasta provocar la pérdida de la visión en la edad adulta.
Es clave tener en cuenta las señales de alerta para diagnosticarla e identificar otros posibles casos en la familia.
¿Qué es la enfermedad de Stargardt y qué la causa?
La enfermedad de Stargardt afecta a la parte central de la retina que es la mácula, donde se comienza a acumular materia grasa lo que provoca el daño progresivo e irreversible en la vista, lo que ocasiona en últimas, la ceguera. Le puede interesar: Enfermedad de Stargardt: la madre que lucha por la vista de sus hijos.
“Es una patología hereditaria (...) Se caracteriza por causar una degeneración progresiva de las células de la retina, como los fotorreceptores (conos y bastones), responsables de convertir la luz en impulsos nerviosos que el cerebro transforma en imágenes”, explica una publicación del Instituto de Microcirugía Ocular.
La enfermedad de Stargardt afecta a 1 de cada 10 mil personas.
La causa de esta enfermedad es la mutación del gen ABCA4 que afecta cómo el cuerpo usa la vitamina A. Esta alteración genética se hereda, aunque en algunos casos los padres pueden ser portadores del gen sin tener la enfermedad que sus hijos desarrollan.
“El cuerpo usa la vitamina A para producir células en la retina y el gen ABCA4 produce una proteína para limpiar la materia grasa que queda. En la enfermedad de Stargardt, este gen no funciona, por lo que la materia grasa se acumula en grumos amarillentos en la mácula. Con el tiempo, esta materia grasa mata a las células sensibles a la luz y destruye su visión central”, detalla el Instituto Nacional del Ojo (Estados Unidos).
Stargardt: síntomas y señales de alerta

La enfermedad de Stargardt comienza a manifestarse en la niñez, con señales que pueden pasar desapercibidas o ser confundidas con otras patologías oculares como el astigmatismo, por eso es clave tener claro las señales de alerta:
- Sensibilidad a la luz.
- Visión borrosa, con puntos grises o negros en el centro.
- Dificultar para identificar los colores, es decir, daltonismo.
- Necesitar más tiempo para que los ojos se adapten entre lugares claros y oscuros.
- Pérdida lenta de la visión central en ambos ojos.
- Alteraciones en la visión lateral. Lea también: Glaucoma: factores de riesgo de la ‘enfermedad silenciosa’.
¿Cuál es el tratamiento para la enfermedad de Stargardt?
Aún no se ha encontrado un tratamiento que detenga el deterioro que ocasiona la enfermedad de Stargardt en la retina, pero es clave identificarla a tiempo para ralentizar la pérdida de la visión, con acciones como:
- Limitar el consumo de suplementos con vitamina A.
- Usar gafas con filtro para proteger la vista de la luz solar y artificial.
- Salir al exterior con gorros y paraguas para aumentar la protección.
La esperanza no está pérdida. Están en curso varias investigaciones y pruebas de medicamentos para combatir la enfermedad de Stargardt, por lo que se espera que en el corto o mediano plazo estén disponibles opciones para tratarla y brindar una mejor calidad de vida a quienes la padezcan.