¿Alguna vez has notado que tu hijo —ya sea niño, niña o adolescente— va al baño inmediatamente después de cada comida?, ¿busca excusas para no comer? o ¿intenta ocultar su cuerpo?, quizá estas sean algunas de las señales de que está padeciendo un Trastorno de la Conducta Alimenticia (TCA). Lea aquí: Alimentación vegana: ¿los niños pueden llevar este modelo alimentario?
La Clínica Mayo indica que “aunque los trastornos de la alimentación pueden ocurrir en un intervalo de edad amplio, suelen manifestarse durante la adolescencia y poco tiempo después de cumplir 20 años”.
Existen muchos tipos de TCA, pero los más frecuentes son la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno alimentario compulsivo, informa el centro médico mencionado.
Anorexia nerviosa. Es un trastorno de la alimentación potencialmente mortal. Algunas de sus características son: un peso corporal anormalmente bajo, un gran temor a aumentar de peso y una percepción distorsionada de la figura corporal.
Bulimia nerviosa. Es igual de grave y mortal que la anorexia. Consta de episodios de atracones y purgas, las cuales incluyen una sensación de pérdida de control sobre la alimentación.
Trastorno alimentario compulsivo. Las personas que lo padecen suelen comer en exceso (atracón) y tienen la sensación de pérdida de control sobre lo que consumen. Pueden comer con rapidez o consumir más alimentos de los que tienen pensado, incluso cuando no tienen apetito, y seguir comiendo mucho tiempo después de sentirse demasiado llenos.
A continuación, te mostramos algunos síntomas o señales de que alguien está padeciendo un TCA, siguiendo lo planteado en la página web del Centro Júlia Farré - Dietistas y Nutricionistas en Barcelona.
Hábitos de alimentación
-Estar a dieta constantemente. Suelen ser dietas muy estrictas y pueden ir o no, acompañadas de épocas de exceso o atracones hasta volver de nuevo a dietas severas.
-Sentimientos de culpa por haber comido.
-Comportamiento alimentario extraño (desmenuzar la comida en trozos muy pequeños, dar vueltas al trozo de comida sin meterlo en la boca, ritmo muy lento o excesivamente rápido).
-Alteraciones en la forma de comer. Suelen rechazar ciertos alimentos por miedo a engordar, por ejemplo: hidratos de carbono, aceite...
-Desaparición de comida en casa.
-Excusas para no comer.
-Ir al baño inmediatamente después de comer.
Con relación a la actividad física
-Realizar actividad física, normalmente después de alguna ingesta de comida.
-Mostrarse nervioso/a inquieto/a si no puede realizar ejercicio.
Cuerpo e imagen corporal
-Ocultan la forma de su cuerpo, vistiendo con ropa ancha o muchas capas de ropa.
-Se niegan a hacer planes que impliquen mostrar su cuerpo, por ejemplo, ir a la playa.
-Percepción errónea de tener un cuerpo “gordo”.
-Pesarse mucho o pánico a la báscula.
Si tu hijo, o cualquier otra persona de tu entorno, presenta uno o varios de estos síntomas es aconsejable buscar ayuda médica, pues se trata de padecimientos difíciles de controlar sin una guía profesional.