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Editorial

El presidente y el Dique

“Bienvenido este gesto y compromiso concreto del nuevo Gobierno que se recibe con beneplácito, lo que abre el camino para que otras legítimas aspiraciones de Cartagena y Bolívar sean incluidas...”.

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El presidente electo, Abelardo De La Espriella (ADLE), desde el municipio de Campo De La Cruz (Atlántico) anunció que las obras del megaproyecto de restauración del Canal del Dique se reactivarán formalmente el 8 de agosto, justo un día después de su posesión presidencial. La decisión busca destrabar de inmediato una obra paralizada por demoras en las licencias ambientales ante la ANLA.

Esta noticia no sólo representa un verdadero alivio por su impacto directo en más de 1 millón y medio de habitantes de municipios ribereños de los departamentos de Atlántico, Bolívar y Sucre; lo es también para los cartageneros y bolivarenses que veíamos con desconcierto el desconocimiento que, de La Heroica y la región, estaba expresando ADLE tanto al desechar el carácter de sede alterna del Distrito Turístico y Cultural de Cartagena de Indias, tanto de la Presidencia como de la Cancillería, como por la ausencia de nombres para ocupar altas dignidades del Estado en el próximo gabinete ministerial y de representación del país en el exterior.

Hay que reconocer que con esta declaración del presidente electo esas prevenciones fueron precipitadas, y que la ciudad y la región pueden estar tranquilas, pues este mandatario, surgido del Caribe, tiene incluido en su corazón y en la estrategia de desarrollo del país, a este vasto terruño que tiene puestas en su próxima gestión tantas esperanzas.

ADLE ha dicho que aquellos trabajos de mitigación que ya cuenten con licencias de construcción aprobadas se ejecutarán de forma instantánea a partir del inicio del mandato, lo que muestra que conoce del tema y que no está improvisando un mero discurso. En la misma línea, la ratificación de la designación del cordobés Fabio Arjona al frente del Ministerio de Ambiente, quien ha afirmado, como lo hemos repetido tantas veces desde esta tribuna y por tantos expertos colombianos y extranjeros, que al tratarse de intervenciones de restauración ambiental, existen alternativas normativas para que las obras claves no requieran trámites de licenciamiento prolongados.

Si a lo anterior se suma que la ministra de Transporte designada, Elsa Noguera, cuestionó severamente al gobierno saliente, señalando que las exigencias de consultas y permisos ambientales fueron un “cuento inventado” para frenar el financiamiento del megaproyecto, las preocupaciones porque desde Barranquilla hubiera malquerencias del proyecto han quedado disipadas y es un temor que podemos sepultar.

Bienvenido este gesto y compromiso concreto del nuevo Gobierno que se recibe con beneplácito, lo que seguro abrirá el camino para que otras legítimas aspiraciones de Cartagena y Bolívar sean incluidas dentro de los proyectos bandera de la era que inicia el segundo presidente genuinamente Caribe, desde la constitución de la República de Colombia, para esperanza de los costeños.

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