Imposible sustraerse de la tragedia que están viviendo cientos de familia en los departamentos de Bolívar y Córdoba debido a las inundaciones asociadas al ingreso de los dos frentes frío al Caribe colombiano en el decurso de este mes.
En Bolívar al menos cinco municipios están en crisis y en Córdoba aún más; pero no podemos ser ausentes de la extensión de la tragedia hacia otros 102 municipios del país, con más de 69 mil familias afectadas en 16 departamentos, según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
El sur del departamento de Bolívar lluvias ininterrumpidas han dejado más de 1.300 personas damnificadas y millonarias pérdidas materiales. Con razón las autoridades departamentales solicitaron al presidente de la República que Bolívar sea incluido en el decreto de emergencia nacional, tras señalar que la capacidad de respuesta regional ha sido superada.
Montecristo, Arenal del Sur, San Jacinto del Cauca y Tiquisio concentran las mayores afectaciones, con daños severos en viviendas, infraestructura vial, cultivos y medios de subsistencia, lo que ha derivado en una crisis humanitaria que demanda la atención de todos los bolivarenses.
Se valora la inmediatez de la respuesta oficial ante la emergencia, tanto de la Gobernación de Bolívar como de la Alcaldía de Cartagena, en este caso, por solidaridad, que tendría que ser coadyuvada por todos los cartageneros con medios para hacerlo, a través de la Oficina de Gestión del Riesgo, que coordina esa dura labor, con el apoyo de la Defensa Civil, la Cruz Roja y la Infantería de Marina.
Por fortuna, el frente frío cesó desde la madrugada del domingo, lo que ha permitido avanzar en la atención a las comunidades afectadas.
La declaratoria de calamidad pública resulta inevitable por las alcaldías de los municipios más aquejados, lo que también ayudará a mejor los mecanismos de atención, aunque podrían acelerarse las intervenciones si se incluyen esos municipios en el decreto de emergencia que se ha insinuado en Palacio.
Cabe prestar atención también a lo señalado por el gobernador Yamil Arana en cuanto a que la tragedia no obedece únicamente a causas naturales, pues la sedimentación de uno de los ríos que ha contribuido al daño, el Caribona, por la reducción de la capacidad del cauce para drenar las aguas, es resultado de años de minería ilegal.
De otra parte, la persistencia de las lluvias en Córdoba ha propinado daños tremendos en varios municipios, incluida la capital, Montería, singularmente en la margen izquierda del río Sinú, un sector que nunca antes se había inundado. Es que, según la UNGRD, la emergencia en Córdoba deja cerca de 43.000 familias damnificadas en áreas inundadas que ya superan las 35.000 hectáreas.
En momentos como estos la solidaridad para acompañar y atender a las familias damnificadas se impone. Todos debemos hacerlo.
