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Editorial

Pesares de la educación privada

“Si todo ello se da en un ambiente cuyo mensaje político es debilitar la educación privada, el plato está servido para que siga la desafección y la caída…”.

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Decíamos ayer, después de tocar el tema del panorama devastador que padece la educación media en Colombia (pues solamente 13 de cada 100 estudiantes logra terminar los grados décimo y once), que tenía sentido referirnos a lo que está pasando en la educación escolar privada.

Así como tendrían que estar encendidas las alarmas por el informe que revela sobre la alarmante tasa de cobertura neta en décimo y once, que apenas se ubicó en 2024 (último dato disponible) en el 50,52%, lo cual indica que 1 de cada 2 jóvenes se encuentra fuera del sistema o está retrasado en su proceso formativo, también habría que espabilarse ante el conocimiento de la información que desvela el cierre de más de 400 colegios privados en Bogotá.

En efecto, el análisis realizado por Julián De Zubiría Samper, director del Instituto Alberto Merani, publicado en El Tiempo, refiere que entre 2020 y 2026 se han cerrado 418 colegios en la capital del país, con lo que ello supone para la pérdida “de historias, vínculos, esfuerzos colectivos y experiencias que nos ayudarían a impulsar el desarrollo sostenible que necesitamos como nación. ¿Cómo se explica esta extraña tendencia?”.

Señala el análisis que la crisis de la educación privada en Bogotá se percibió desde 2016, con la pérdida sostenida de estudiantes, contados hasta 2025, en el que se reportaron 105 mil estudiantes menos. Lo anterior fue concurrente con el cierre de más de seis mil sedes educativas en todo el país, una cifra aterradora, de las cuales el 66% eran oficiales, tendencia que pudo ser mayor de no ser por la masiva llegada de niños y jóvenes desde Venezuela.

Ante la pregunta sobre qué está pasando con los colegios privados en Bogotá, Julián De Zubiría señala cuatro principales factores que podrían explicar esta compleja tendencia, que valdría validar en relación con el resto del país en donde se ha percibido similar fenómeno.

Como era de esperarse, el principal factor es la caída de la tasa de natalidad, principalmente en Bogotá, donde disminuyó el 45% entre 2015 y 2025. Otra variable importante “tiene que ver con el traslado de un grupo muy amplio de estudiantes de los colegios privados a la educación en casa después de la pandemia”. Es una sorpresa al enterarse de que muchos padres “pasaron a trabajar en casa y encontraron en el homeschooling una vía para reducir significativamente sus gastos por estudio, alimentación y transporte”.

Otra causa es la propia responsabilidad de los colegios privados, que acusan muy bajos niveles de formación, innovación y trabajo en equipo, dedicados a la repetitiva tarea de transmitir informaciones impertinentes, fragmentadas y descontextualizadas. 

Si todo ello se da en un ambiente cuyo mensaje político es debilitar la educación privada, el plato está servido para que siga la desafección y la caída en esta insustituible línea de formación de ciudadanos.

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