Si el presidente Petro finalmente viaja a Washington, pues es admisible el temor a que no lo haga, este martes se cumplirá la esperada cita con Donald Trump. Aunque en ese encuentro pudiera pasar cualquier cosa, pues ambos personajes son impredecibles, lo más probable es que la reunión salga bien.
No en vano Trump expresó que había tenido el “honor” de conversar con su homólogo colombiano después de la llamada que le hiciera éste, tras varios meses de estarla solicitando. Trump, por supuesto, sólo se la recibió después de que sus agentes especiales sustrajeran a Nicolás Maduro de Venezuela.
Aunque después de haberse confirmado la cita para este martes el presidente Petro ha hecho lo posible por lograr que su colega norteamericano la cancele, es altamente probable que se sostenga la cita, pues es también del interés de Washington.
Afirmar, por ejemplo, que “bombardear la patria de Bolívar no fue un acto contra Maduro, sino contra el país”, o que Estados Unidos debe devolver a Maduro a Venezuela “... y que lo juzgue un tribunal venezolano, no estadounidense”, y que ese hecho histórico “no se olvidará jamás”, rematando conque Estados Unidos atraviesa una “decadencia” por su incapacidad para detener conflictos como la guerra en Gaza, sin mencionar la de Rusia contra Ucrania, son expresiones que bien pudo guardarse, por prudencia diplomática, para después del 3 de febrero .
Si a eso le sumamos la reciente reunión en Quito, del subsecretario de Guerra de Estados Unidos, Joseph M. Humire, con autoridades del Gobierno de Ecuador para fortalecer la cooperación en la lucha contra el crimen organizado y reforzar la seguridad en la frontera con Colombia, justo después de que el presidente ecuatoriano concitara una inusitada guerra comercial, es fácil deducir qué va a pedirle a cambio Trump a nuestro presidente. Será un tema de esa conversación, de la que seguro saldrá un plan concreto de colaboración entre los tres gobiernos para apalear a los violentos en esa frontera, y usar el glifosato, que ya nuestro Gobierno comenzó.
Algo similar se le exigirá al presidente Petro en relación con la frontera con Venezuela, más otras peticiones que salgan de la sede del partido republicano, incluida una contención de cualquier ayuda que nuestro país le brinde a Cuba. De la misma manera, distanciamiento de China en ciertos ámbitos y de los grupos que desean ver a Israel desaparecer del mapa, algunos de estos catalogados como terroristas por los gobiernos de Estados Unidos.
Aunque viaja con un permiso temporal y el encuentro busca restablecer la confianza entre estos dos personajes, la clave está en saber cuál será la reacción del mandatario colombiano, de quien es previsible que, en privado, priorizará la remisión de la Lista Clinton a su familia, a Benedetti y a él, levantando todas las sanciones bancarias y financieras impuestas a ellos y a las que afectan la economía nacional.
