En reciente publicación informamos sobre el avance del proyecto bandera del alcalde Dumek Turbay Paz, el Gran Malecón del Mar, que avanza a buen ritmo, cercano al 33%, y ejecución simultánea en frentes estratégicos (protección costera, urbanismo, estructuras y espacio público).
Este proyecto tendría que consolidarse como indicador de la funcionalidad de actividades socio-ambientales en armonía con la protección costera junto con el cambio climático, con una cota prevista en la defensa costera y la seguridad del borde marino, pues hace parte del Nuevo Corredor Turístico y Cultural de Cartagena, una visión integral que conectará La Boquilla hasta el Centro Histórico, integrando a Playa Azul, Marbella, Cabrero y comunidades de Juan Angola.
Tiene relación con la movilidad, que se ha convertido en elemento clave para el desarrollo sostenible de las ciudades, especialmente en un contexto como el de Cartagena de Indias, donde el crecimiento poblacional y el aumento del turismo suscitan desafíos significativos en infraestructura y calidad de vida de sus habitantes.
Sin Malecón del Mar aún, la Avenida Santander padece momentos de colapso del tráfico, singularmente en el sector de la entrada a Torices, donde buses de turismo dejan y recogen turistas en horas pico, provocando dificultad en la movilidad a pesar del esfuerzo de la administración en realizar controles y soluciones de carriles ordenados.
Con 8,8 kilómetros en la implementación de zonas peatonales y ciclorrutas, la creación de áreas comerciales, lúdicas, deportivas y de esparcimiento, la mejora de la conectividad y la seguridad vial en la zona, es muy importante que desde ahora se vaya socializando, con miras a octubre de 2027, cuántos sitios de parqueo y capacidad se tienen previstos y cómo y en qué forma se va a acceder a este corredor turístico desde los barrios Cielo Mar, Crespo, Marbella, Cabrero, etc. y qué va a pasar con la carga vehicular hacia este corredor.
La Avenida Santander debe mantener su flujo dinámico y no recibir una capacidad de carga que afecte la calidad de vida de los vecinos y de sus usuarios. Para el caso del Malecón del Río, hoy el principal atractivo turístico y comercial de Barranquilla, su éxito ha generado serios desafíos de movilidad, con trancones y falta de parqueaderos, lo que ha impulsado proyectos de mejora vial como la prolongación de la Calle 84.
Del Malecón, diseñado sobre terrenos protegidos por el proyecto de Protección Costera que le precede en su ejecución, la administración puede liderar procesos de socialización de esta visión, singularmente en el Sector 4, que corresponde al Edificio Altamar, donde se terminará el último espolón en octubre de 2027, para dar tranquilidad y confianza a la ciudadanía en cuanto a que este gran proyecto cambiará positivamente, incluida la movilidad, la fisionomía de la ciudad de cara al mar.
