Nohora Vélez cumplió 50 años de estar organizando excursiones a diferentes continentes. Los grupos de viajeros no solo pasan un tiempo ameno, también afianzan expresiones culturales de muchos lugares del planeta para implementar aquí.
Los medios internacionales y las redes dan cuenta del excelente trabajo de Nohora. No sé cuántas personas ha llevado en sus frecuentes excursiones. Me enteré demasiado tarde que Nohora iba para Italia y después a Indonesia. Quería enviarle a Lola otros morunos que aparecieron del robo de que fue víctima en el callejón de los Besos. Papo Luca recibió una llamada de una nieta de la ladrona, quien por muchos años guardó varios en un baúl. La caleta estuvo bien protegida con piedras y caracolejos, en el patio donde permaneció por años sin ser descubierta. Le dimos propina, una especie de recompensa al entregarnos el alijo. Las prendas estaban intactas, envueltas en un fino celofán. A diferencia de los primeros morunos decomisados que sufrieron más de cien bailes de picot y muchos bandos novembrinos. Parece que Lola no los quiere ni nuevos; en Italia estrena los Dolce Gabbana en modelos de actualidad. Tendré que agradecer la amabilidad de Lola. Buscaremos qué hacer con ellos. Los rifamos, ayudando a la fundación del indio Rodríguez para una buena causa social o los donamos a un museo caribeño que presidirá ‘el Negro’ Burgos como una curiosidad de los morunos del siglo XX. La excursión de Nohora a Bali y Java me ha traído recuerdos de Surinam. En el mejor hotel de Paramaribo, el famoso Torarica, había unas bellas javanesas que daban masajes dentro de unas finas toldas blancas sostenidas por varas de bambú.
Vestían esas mujeres, unas delicadas prendas también de color blanco que llamaban Celana Dalam. Yo pensé que eran los morunos de allá; pero se trataba de una moda adaptada a gustos más caribeños de aquel pintoresco país.
Yo creo que tanto el indio Rodríguez como el negro Burgos deben matricularse en una excursión de Nohora Vélez. Será la oportunidad de conocer otras culturas y traer a Cartagena, actividades creativas con un toque más internacional.
En Java la poesía se canta, no se recita, el indio se dará gusto con sus poemas. Y el negro Burgos regresaría tocando instrumentos de bambú, para fusionar con nuestra gaita de millo. Los visiono asociados, creando aquí un espectacular hotel con música creativa y zonas de masajes con frescor javanés, adornadas con toldas blancas y morunos exóticos.
No hay más tiempo qué perder, deben hablar con Nohora y asegurar los cupos para la próxima excursión. Los veremos pronto famosos y convertidos en prósperos hoteleros.
Ojalá conserven su sencillez y no se vuelvan millonarios insoportables.
