La semana anterior terminó en Cartagena un recorrido de unas 70 personas, representantes de 26 manifestaciones culturales incluidas en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación a lo largo del Río Magdalena. Esta iniciativa del Ministerio de las Culturas buscaba propiciar un diálogo entre diversas manifestaciones culturales del país, reconocer las riquezas y diferencias, estimular un diálogo horizontal entre sabedores, portadores y gestores culturales, construir una red de portadores y comprender el papel de estas manifestaciones en el fortalecimiento de la identidad y de la apropiación social de nuestra riqueza patrimonial. El recorrido se inició en el municipio de Honda (Tolima), e incluyó poblaciones como Aguachica, Mompox, Plato, Calamar y finalizo en nuestra ciudad.
Una de las ideas que movió este encuentro fue redescubrir que el Río Grande de la Magdalena no solo ha sido la arteria que configuró nuestra nación, donde convergen casi la mitad de nuestros ríos y poblaciones, y donde sigue moldeándose la dinámica económica de la cuenca fluvial más importante que tenemos. Este ha sido un excelente lugar para reflexionar sobre la integralidad del patrimonio, sobre la relación entre paisaje natural y cultural, así como evidenciar que los cambios o afectaciones en el paisaje natural, inciden deteriorando o destruyendo las manifestaciones culturales que se construyen y moldean en él.
Algunos los aspectos más valiosos de este tipo de encuentros es el reconocimiento y valoración de las distintas expresiones culturales que tenemos y en especial la enorme diversidad de manifestaciones que están por fuera de los instrumentos de reconocimiento y validación desde las entidades oficiales. Una de las metas esenciales fue plantearle unas propuestas desde los territorios a los nuevos funcionarios del Ministerio de las Culturas.
Pero tal vez lo más sorprendente es descubrir que Bolívar es el departamento que más kilómetros tiene sobre el Río Magdalena, ademas de su presencia en La Mojana y en una parte del Río Cauca, y que nuestra ciudad se alimentó culturalmente desde el inicio del período Colonial de toda esa diversidad que llegaba desde el interior del país, que se construía en cada población ribereña y que las migraciones internas y los flujos de mercancías y personas hacían de la ciudad un crisol que recogía expresiones de esta rica región. Hay circunstancias que generan sensaciones de olvido, de abandono y esta fue una de esas ocasiones donde evidenciamos las rupturas, las distancias o negaciones de lo que somos como población. Creo que debemos volver por el rescate y fortalecimiento de todas aquellas manifestaciones culturales de los pueblos ribereños tanto de Bolívar como de los departamentos con los cuales el Río Magdalena establece lazos de hermandad. Retomar ese legado nos fortalece como sociedad y amplía la riqueza cultural de Cartagena.

