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Columna

Robocop Distrital 2

“Complaciendo a la gente, solicité a la empresa de Elon Musk que me enviara el catálogo de especificaciones técnicas de dicho Robocop...”.

Jorge Rumié

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Comentaba en mi columna anterior sobre mi apoyo desinteresado al alcalde Dumek para que pudiese comprar -vía ‘plan separe’- una variedad interesante de robots humanoides con múltiples “aplicaciones prácticas en los quehaceres citadinos”. Y, según las diferentes comunicaciones recibidas por parte de mis estimados lectores, definitivamente, el que mayor interés suscitó fue el Robocop Cívico.

El Robocop Cívico es una mole metálica de dos metros de altura y 150 kg de puro aluminio, acero inoxidable y titanio; diseñada con IA de última generación para combatir en las calles a cualquier asomo de indisciplina ciudadana, incluyendo arrojar basuras al piso, producir ruidos de altos decibeles, saltarse una cola, orinar en la calle o cobrar sobreprecios al turista. Como quien dice, el trabajo por hacer en Bazurto y Playa Blanca, por solo mencionar esos dos lugares, será descomunal.

Complaciendo a la gente, solicité a la empresa de Elon Musk que me enviara el catálogo de especificaciones técnicas de dicho Robocop y me llamó la atención lo siguiente: el robot se carga como cualquier carro eléctrico y mantiene una autonomía de 24 horas. Si le entregas una caja de herramientas, él mismo puede repararse, incluyendo el cambio de fusibles que, para mi sorpresa, los tiene localizados en el fundillo (ojo, que no son supositorios). El Robocop sabe 80 idiomas diferentes y conoce a la perfección todas las artes marciales y de lucha existentes en el planeta. Desde el karate tradicional, pasando por el jiu-jitsu, hasta los coñazos ‘mata puercos’ de los barrios populares.

Algo interesante del Robocop es que tiene una IA tan poderosa que, antes de que botes la basura al piso, él ya conoce tus intenciones. ¡Así es! Y hasta te puede advertir: “Alvarito, ni se te ocurra hacer lo que estás pensando. Te lo advierto”. Además, tiene la capacidad de agarrar a dos personas corpulentas por el cerquillo, llevarlas al lugar del delito y hacerles recoger la basura tirada en el piso. Eso sí, no me quiero imaginar la reacción del robot cuando se encuentre frente a frente con una de esas chivas rumberas escandalosas: pobre chofer.

Dice el manual que el despelote y los malos olores lo ponen de mal genio. Entonces, cuando llegue por Bazurto tocará resetearlo para que no haga un daño mayor. En la página 67 del manual de instrucciones, se lee textualmente: “Cantarle ‘Las mañanitas’ puede apaciguarlo y el rock heavy metal, tipo ‘Metálica’, hasta le puede sacar una sonrisa”. El Robocop, también tiene su corazoncito.

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