La verdad, no deja de preocupar esa inmensa cantidad de colombianos que nunca quisieron ver que está por terminar el peor gobierno de la historia del país. Claro, antes debemos descontar los votos comprados, los empleos militantes, los contratistas del Estado, los beneficiarios del régimen, los votos fusil, los pertenecientes al pacto de La Picota, los millones de incautos manipulados, y otros más, que por razones de espacio no relaciono.
Quizás ese sesgo ideológico no les permita ver el daño que Petro y Cepeda le hicieron a la izquierda democrática en Colombia. Sí, es cierto: la izquierda democrática es importante para cualquier país libre, porque obliga al resto de la nación a reflexionar y porque, en muchas ocasiones, sus propuestas matizan o sirven de contrapeso a los excesos del mercado. Tengamos presente: los mercados no siempre son perfectos y toca corregirlos para multiplicar las oportunidades de quienes parten rezagados en la carrera de la vida.
Pero, cuando aparecen con ese esperpento putrefacto y famélico del socialismo del siglo XXI; cuando dejas un reguero de crisis monumentales en la salud, seguridad, finanzas públicas, inversión privada y energía (incluida la quiebra de Ecopetrol); cuando se deja un Estado repleto de burócratas con fines electorales, con múltiples casos de corrupción; cuando te dedicas a sembrar odio para dividir al país con fines políticos; cuando te empeñas en incendiar la nación para impulsar una revolución trasnochada y que nadie compró; y, además, se pretende arrebatar la democracia mediante una Asamblea Constituyente, como si el resto de los colombianos fuésemos tontos, entonces ¿qué esperas? Pues que los votantes salen por millones a defender la democracia y terminamos hastiados y paniqueados con ese esperpento de la izquierda radical.
Por eso insisto, Petro y Cepeda liquidaron a la izquierda democrática. Deja que termine esta noche larga y tenebrosa que duró 4 años, y cuando la claridad asome y se aprecie la magnitud del desastre, la gente lo verá. Deja que el país conozca los resultados de esa auditoria forense que será contratada y veremos la cantidad de personas que se irán presas, sumando a los que ya están. Deja que el país termine de entender ese macabro acuerdo de La Picota, que nos dejó con medio país secuestrado, en guerra y nadando en coca. Entonces, la gente solo recordará que la izquierda que nos gobernó fue la marxista y olvidará que alguna vez tuvimos una izquierda democrática.

