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Columna

Sueños 21 de junio

“Sueño con que el segundo salga, con todo su equipo y luego de agradecer a sus votantes, reconozca públicamente la victoria del primero y convoque a una nueva etapa de crecimiento nacional”.

CARMELO DUEÑAS CASTELL

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Hesíodo, en su Teogonía, describía como Nix, la noche cósmica, una de esas deidades venidas a menos y quien surgió directamente del Caos, tuvo dos hijos gemelos. Eran ellos Hipnos, el sueño, y Tánatos, la muerte. Desde siempre ellos están y estarán allá, en una oscura y lúgubre morada donde cada noche tienen una inacabable disputa por definir quién se lleva a cada ser humano que en el mundo existe. No he de reseñar aquí mis sueños sobre lo que nunca pudo ser esta campaña que lánguida y vergonzosamente termina este domingo. Para desgracia de todos no hubo debate de ideas, no hubo espacio para un diálogo franco sobre qué futuro le espera a Colombia en manos de estos dos candidatos. Por arte de birlibirloque y cada cual a su antojo, primando intereses individuales esquivaron el diálogo directo. Y eso ya habla muy mal de los dos y de todos nosotros. No he de reseñar los sueños que tenía de una campaña en la cual se presentaran programas, propuestas claras, concretas, estructuradas, libres de improperios, ausentes de mezquindades o segundas intenciones. No vale la pena mencionar la pesadilla siniestra de un gobernante resquebrajando la institucionalidad y manipulando todos los recursos del Estado, incluso la Fuerza Pública. Nada, eso ya es pasado y habrá que buscar barreras legales para que esto no vuelva a pasar.

Hoy solo quiero soñar con que el domingo 21 de junio Colombia vote en paz, como lo hizo el 31 de mayo. Y que antes de las 6 de la tarde, cuando ya esté escrutado el 99% de los votos, estos representen más del 60% del censo electoral para que, por primera vez, venzamos a esa mole escandalosamente silenciosa y perversa llamada abstención.

Sueño con que el segundo, con más de 11 millones de votos, llame al ganador a reconocerle, con gallardía, como nuevo presidente y que este último, con elegancia, le pida que sus equipos se reúnan los próximos días para evaluar 4 o 5 de las propuestas del segundo para definir cómo implementarlas en beneficio del país.

Sueño con que, inmediatamente después, el segundo salga, con todo su equipo y luego de agradecer a sus votantes, reconozca públicamente la victoria del primero y convoque a una nueva etapa de crecimiento nacional.

Sueño con que el vencedor se dirija a todo el país, no desde la incendiaria verborrea populista, ¡No¡, sino desde la difícil sobriedad de la reconciliación y agradezca a sus más de 13 millones de votantes y nos convoque a los más de 50 millones de colombianos a la reconstrucción de una sola Colombia con justicia social, seguridad, empleo, salud, educación y tolerancia. Lo decía Víctor Hugo, “no hay nada como el sueño para crear el futuro. Utopía hoy, carne y hueso mañana”.

*Profesor Universidad de Cartagena.

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