Hay algo que rara vez se dice cuando se habla de empresa: muchas decisiones se toman sin información suficiente.
Durante años, buena parte del tejido empresarial ha operado así. Con intuición, con experiencia, pero también con vacíos. Y en ese escenario, crecer no siempre depende solo de la capacidad, sino de las condiciones. Hoy, Cartagena empieza a cambiar esa lógica. Por primera vez, la ciudad está construyendo una radiografía completa de su tejido empresarial. A la fecha, se han censado 41.023 unidades productivas mediante una encuesta estructurada y georreferenciada dirigida a propietarios o encargados de establecimientos de comercio empotrados en la ciudad.
Este ejercicio no solo permite dimensionar el número de negocios. Permite entender cómo operan, dónde están y en qué condiciones participan en la economía local.
Es un avance en información, pero sobre todo en claridad. Porque cuando una ciudad mide su realidad empresarial con este nivel de detalle, deja de moverse por percepciones y empieza a tomar decisiones con evidencia.
Los resultados son contundentes: el 70% de las unidades censadas no cuenta con registro mercantil. No es solo un dato estadístico, es una señal estructural. La informalidad deja de ser invisible y se convierte en un desafío concreto y abordable.
En ese contexto, la formalización vuelve a ser la primera decisión clave. No como un trámite, sino como la puerta de entrada al crecimiento. Pero quedarse ahí no es suficiente. Formalizar no transforma por sí solo.
El valor del censo no está únicamente en contar empresas, sino en comprenderlas. La información permite analizar variables como actividad económica, internacionalización, adopción tecnológica y prácticas de mercadeo, así como brechas en inclusión financiera y condiciones de seguridad.
Ese nivel de detalle cambia la conversación. Porque el dato más relevante no es solo cuántas empresas hay, sino lo que esta información habilita. Por ejemplo, que el 25% —cerca de 9.936 unidades— se concentre en determinados barrios permite orientar acciones más precisas y fortalecer dinámicas económicas locales.
Contar con información técnica y georreferenciada transforma la lógica del desarrollo empresarial. Por eso, la conversación ya no puede centrarse solo en cuántas empresas existen o se crean, sino en qué tan preparadas están para competir, crecer y sostenerse. Porque el crecimiento empresarial no ocurre por azar. Depende de decisiones, pero sobre todo de las condiciones en las que esas decisiones se toman. Y hoy, por primera vez, Cartagena empieza a construir esas condiciones sobre algo fundamental: información real.
*Presidenta ejecutiva de la Cámara de Comercio Cartagena.

