comscore
Columna

El verdadero tesoro

“La realidad nos golpea con una crudeza maquiavélica y es que no todos caminan contigo; algunos solo lo hacen mientras les conviene...”.

Enrique Del Río González

Compartir

Si mis amigos no son una legión de ángeles clandestinos ¿Qué será de mí?: Raúl Gómez Jattin.

En el complejo entramado de las relaciones humanas a veces nos dejamos llevar por una ingenuidad que, para bien o para mal, embarga nuestros corazones. Creemos firmemente que quienes nos rodean son nuestros amigos, que nos aprecian y nos valoran por lo que somos. Sin embargo, la realidad, especialmente en el ámbito profesional y político, nos golpea con una crudeza maquiavélica y es que no todos caminan contigo; algunos solo lo hacen mientras les conviene.

Como bien es sabido, el verdadero poder no necesita demostraciones escandalosas; cuando alguien lo tiene se revela su carácter, sus valores y su esencia. Cuando subes, hay muchos que te rodean; pero curiosamente cuando caes son esos mismos los que te terminan de demoler. Por eso es claro que esta dinámica transforma las relaciones en un frío tablero de ajedrez, donde terminamos siendo piezas que se mueven, se desechan y se sacrifican según la conveniencia del momento.

Es una realidad palpable en las amistades comunes, pero que se manifiesta con especial énfasis en las amistades políticas, porque en ese terreno, con mayores razones los intereses y las metas justifican comportamientos marcados por la más absoluta incoherencia.

Esta visión utilitarista de las relaciones raya profundamente con otras teorías sobre la amistad sincera y verdadera. Aquella que no espera nada a cambio, que se fundamenta en el amor fraternal y que, desde una perspectiva más espiritual o religiosa, todo lo puede y todo lo logra. Es el contraste entre el amigo que te busca por lo que tienes o representas y el amigo que permanece a tu lado por lo que eres, incluso cuando el poder se desvanece y las luces se apagan.

La sabiduría milenaria, plasmada en textos bíblicos, es contundente al afirmar que quien ha encontrado un amigo ha encontrado un tesoro y nos recuerda que hay amigos que son más que hermanos. Estas frases son verdades profundas que nos invitan a reflexionar sobre la calidad de nuestros vínculos y nos obligan a cuestionarnos sobre la autenticidad de quienes nos rodean.

Pero, es indiscutible que vivimos en un mundo donde el interés personal parece dictar las reglas del juego, por eso encontrar una amistad desinteresada es, en efecto, hallar un tesoro que no se mide en influencias, contactos o beneficios mutuos, sino en la certeza de saber que, sin importar las circunstancias, hay alguien dispuesto a caminar a tu lado, no por conveniencia, sino por convicción.

Por ello, frente a la frialdad del tablero de ajedrez donde muchos nos ven como simples peones, debemos preguntarnos con honestidad cuántas veces hemos encontrado realmente un tesoro. Quizá la respuesta nos ayude a valorar más a quienes permanecen cuando el poder calla y la verdadera amistad habla.

Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News