Está circulando un ‘Manifiesto para transformar la planeación en resultados’, firmado por un prestigioso grupo de profesionales, la mayoría arquitectos con sólida trayectoria en la ciudad y que de alguna manera han estado en cargos de dirección en distintos sectores de la actividad. Esto no es para descalificar su llamado, sino para reiterar la pertinencia y validez de su convocatoria. Dicho manifiesto fue el editorial del sábado anterior de este diario, retomando, ampliando o precisando aspectos de dicho documento. Hay dos extremos en los aspectos de la planeación en una ciudad. Uno que se asienta en el rigor de las normas, en la solidez de los acuerdos y precisión de los alcances de los instrumentos del ordenamiento espacial, y el otro es la existencia de una capacidad institucional de responder con solvencia a las demandas presentes y futuras de la ciudad. Las normas por sí solas no garantizan un crecimiento ordenado ni con los resultados que se formulan en los documentos. En su lugar una idónea capacidad institucional sí puede propiciar que el crecimiento urbano responda a unos lineamientos deseados.

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Hans BlumenthalSe plantea, como el eje de la propuesta inmersa en el manifiesto, una “...capacidad institucional para aplicar los instrumentos de gestión del suelo contemplados en nuestra legislación colombiana”. Esta institucionalidad, que hoy aún no tenemos, tendrá entre sus funciones la elaboración de planes parciales que no solo permitan rediseñar sectores complejos bajo una visión integral, sino además establecer los lineamientos básicos para el crecimiento y expansión de la ciudad. La transformación de barrios cercanos al Centro Histórico por efecto del turismo, debe llevar a pensar qué hacer con ese turismo, pues lo que está ocurriendo en Manga y Pie de La Popa va seguir ocurriendo con otros barrios, por lo tanto, pensamos que no es solo revisar nuestra capacidad institucional, sino los factores que la hacen insuficiente.
Dentro de las preocupaciones que deben hacer parte de la agenda de la ciudad que tendremos en pocos años, deben estar el proyecto del aeropuerto en Bayunca, la expansión de las construcciones hacia el norte, pues ya tenemos grandes proyectos más allá del kilómetro 25; el proyecto de exploración de gas y petróleo hacia esa zona, lo que podrá transformar los corregimientos en unidades de crecimiento urbano espontáneo, descontrolado y anárquico. Considero legítimo recordar que algunos de los grandes aportes al desarrollo urbano en el siglo XX vinieron de las ciencias sociales, pues las ciudades pueden ser conglomerados de viviendas para dormitorios o unidades espaciales para el bienestar social. Pensar la ciudad con criterios de largo plazo e integrando todos los componentes que hacen que una sociedad sea próspera y grata, demanda un enfoque centrado en las personas, la sostenibilidad ambiental, la cohesión social y la calidad de vida.
*Sociólogo.
