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Columna

Un millón de colombianos

“Otros muchos, con y sin papeles, aparecen todavía como extranjeros, careciendo así de ciertos derechos...”.

Alfredo Ramírez Nárdiz

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Según datos recientes, en España reside ya más de un millón de personas que nacieron en Colombia, lo cual hace de esta comunidad la más numerosa de todas las foráneas. Muchos de estos colombianos ya adquirieron la nacionalidad española, con lo que no constan como extranjeros, sino como españoles. Y como tales tienen idénticos derechos a cualquier otro español. Otros muchos, con y sin papeles, aparecen todavía como extranjeros, careciendo así de ciertos derechos. Los que están en situación regular carecen de los derechos políticos (como yo cuando vivía en Colombia). Los que están en situación irregular afrontan una realidad mucho más compleja, trabajando en la economía sumergida, con sus derechos laborales muy recortados, pero disfrutando de algunos derechos sociales, particularmente la salud y, si tienen hijos, la educación de los niños.

España ha vivido en el último cuarto de siglo una auténtica revolución demográfica que la ha hecho ganar 10 millones de personas, rozándose en el presente los 50 millones de habitantes, siendo el 20% nacidos en el extranjero. Por motivos históricos, culturales y lingüísticos, la comunidad latina es en conjunto y con gran diferencia la más numerosa, siendo dentro de ella la colombiana la que más ha crecido. ¿Por qué los colombianos son los que más emigran a España? La violencia que históricamente sufre Colombia explica parcialmente el fenómeno. Posiblemente, la llegada reciente de tantos colombianos tenga también que ver con las expectativas frustradas de gente con estudios, que aspira a ser clase media, que se ve incapaz de lograrlo en su país y que, por ello, opta por ir a España.

La inmigración colombiana en zonas como Madrid lleva años siendo muy visible. Progresivamente se extiende a otras partes del país menos habituales, como Barcelona. Los colombianos acostumbran a desempeñar trabajos situados en la parte inferior del escalafón social (meseros, limpiadores, cuidadores de ancianos, etc.), pero tienen derechos sociales, seguridad ciudadana y con el tiempo se transforman en clases medias.

España, cuyo PIB se beneficia enormemente de esta inmigración, de momento no sufre rechazo social importante hacia la inmigración latina, ni tiene un aparato represivo estatal dirigido contra los inmigrantes irregulares, como sí sucede en EE.UU.

El futuro de España es sin duda mestizo y, si hay que elegir un mestizaje, no puede haber uno mejor que con nuestros hermanos latinos.

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