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Columna

¿Cómo vamos en percepción?

“La coordinación de CCV admitió la posibilidad de no encontrar la metodología adecuada para identificar la percepción de los cartageneros...”.

GERMÁN DANILO HERNÁNDEZ

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La reciente encuesta de percepción ciudadana 2025 de Cartagena Cómo Vamos (CCV) ha generado insatisfacciones, incertidumbres y complacencias, dependiendo de las orillas de análisis. Sus resultados dejan más preguntas que respuestas sobre la forma como los cartageneros perciben el presente y el futuro de la ciudad.

La investigación, que mide opinión, satisfacción, sentimientos y vivencias subjetivas de los ciudadanos sobre la gestión pública, la calidad de vida y el entorno urbano, puede servir como referente para tomar decisiones, pero es necesario distinguir entre percepción y realidad. La realidad se refiere a lo que existe objetivamente, en tanto que la percepción es la forma como interpretamos esa realidad.

Tales interpretaciones están influenciadas por factores como conocimientos, emociones, contexto cultural e inclusive empatías y antipatías de quienes responden las preguntas de los encuestadores. A pesar del margen de error, estimado del 4,7%, con nivel de confianza del 95%, la encuesta contempla un alto margen de subjetividad, sin que se descarten eventuales imprecisiones técnicas.

Algunas de las dudas que produce la investigación podrían explicarse con sus propios resultados y apreciaciones de CCV; por ejemplo, el nivel de desconfianza de los cartageneros es elevado frente a casi todo: instituciones, autoridades, la justicia, medios de comunicación, líderes sociales, fundaciones, empresarios, en sus vecinos, en los habitantes de la ciudad, y escasamente se muestra confianza en la propia familia. Se podría deducir que los encuestados desconfían de la certeza de inversiones en obras públicas, de transformaciones sociales en curso, e inclusive hasta de quienes hicieron la encuesta.

Esa desconfianza, que podría tener bases en históricos procesos de desencantos y desesperanza aprendida, se evidencia en respuestas sobre niveles de optimismo, respeto a los demás, gestión pública e inclusive percepción de futuro, que muestran descensos a pesar de un momento histórico de la ciudad que muchos consideran positivo por la reactivación de la inversión pública, con ejecuciones de obras en múltiples frentes y en evidentes avances de transformación social.

La coordinación de CCV admitió la posibilidad de no encontrar la metodología adecuada para identificar la percepción de los cartageneros frente a la salud mental, dado la evaluación positiva de ésta, llegando al 78% de quienes la consideran buena, lo que contrasta con indicadores de la realidad, pero no sugirió que esas eventuales imprecisiones ocurran en otros temas investigados.

Pocos comprenden las razones por las que la encuesta que refleja un índice de calidad de vida ‘crítico’ para la ciudad, por estar en 5,05 puntos sobre 10, sea la misma que confirma un repunte de la favorabilidad del alcalde Dumek Turbay, con 74% de imagen positiva, 6 puntos porcentuales frente a 2024.

La atención debería centrarse entonces en cómo incidir en el mejoramiento de la percepción ciudadana. Una reflexión de las autoridades vaticanas para analizar el distanciamiento de los fieles con la Iglesia, podría servir como referente: admitir un “problema lingüístico”, porque “no acabamos de encontrar el lenguaje con que nos dirigirnos a la gente de hoy”. Ello podría marcar el camino para equilibrar lo que CCV identificó como “la balanza entre la popularidad política y el desgaste social”.

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