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Columna

Diversificar la oferta

“Es hora de pensar, planificar y empezar a balancear la oferta de instalaciones para la cultura en el resto de la ciudad, incluidos sus corregimientos...”.

RAÚL PANIAGUA BEDOYA

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No solo es excelente y necesario, sino fundamental que la ciudad, de la mano de la Alcaldía, del IPCC y de otras dependencias, estén ampliando la infraestructura para la cultura de la ciudad, lo que supone colocarnos más cerca del siglo XXI en cuando a instalaciones para la representación de las distintas manifestaciones culturales, para propiciar el encuentro de los ciudadanos en espacios nuevos, para acceder a esa rica oferta que cada día florece y se muestra desde todos los rincones, en incorporar áreas que casi nadie había visto que podrían tener otros usos, distintos a los que la negligencia y la miopía nos habían ido acostumbrando. Instalaciones y áreas que nos alegran en cuanto se amplía la oferta que disponemos para recrearnos, para salir a lo público, a la convivencia, al encuentro con los otros, para el disfrute del espíritu, para darle fuerza a mostrar esa rica cultura gastronómica que tenemos y que nos llena de satisfacción como ciudadanos.

La remodelación de los parques del Centenario, Flánagan, Rafael Núñez y del Cabrero, la ampliación del Parque Espíritu del Manglar, del Reloj Floral y ahora la Plaza de Variedades completan una ambiciosa oferta de espacios urbanos para la cultura, pero también para el turismo, que sin lugar a dudas encuentran una ciudad más amable, más moderna y con espacios que apuntan a fortalecer la imagen y las sensaciones de los visitantes. A todo esto debemos reconocer los esfuerzos por transformar espacios que antes estaban en completo abandono y que respondían perfectamente a la teoría de las ventanas rotas, como las áreas de los puentes entre la zona de El Espinal y el Centro amurallado, algunas áreas cercanas a las murallas como las que se observan sobre la Avenida Luis Carlos López. En esta perspectiva, es de esperarse que la donación del Gobierno de Italia contribuya a fortalecer el mejor uso del cordón amurallado, garantizar su sostenibilidad y propiciar nuevos y mejores usos para los ciudadanos y los visitantes.

Todo esto es excelente, pero no es suficiente ni conveniente para esa otra gran ciudad que crece hacia el sur, que se expande después de Bazurto y para la cual la oferta cultural sigue siendo una deuda no pagada. Esa otra ciudad, que después de las 9 de la noche casi no encuentra oferta de transporte público masivo y que por lo tanto tiene que cavilar muchas veces venir al Centro a disfrutar de un evento cultural.

Es hora de pensar, planificar y empezar a balancear la oferta de instalaciones para la cultura en el resto de la ciudad, incluyendo sus corregimientos, de donde en buena parte provienen muchas de las expresiones musicales y gastronómicas más representativas de lo que somos. ¿No será que esta diversificación puede incidir en fortalecer nuestra cultura ciudadana y tener una mejor valoración de la ciudadanía por la acción del gobierno?

*Sociólogo.

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