La Revolución Mexicana (1910 - 1920) y la Revolución Cubana (1959) estremecieron las fronteras del imperio yanqui, cuyas repercusiones llegan hasta hoy. La una ocurrió al pie del Río Bravo y la otra al pie de La Florida. Son acontecimientos pensados desde el cine latinoamericano y caribeño, con un elemento recurrente: la guerra por la tierra.
La Revolución Mexicana fue el primer conflicto bélico ampliamente filmado en la historia. Emiliano Zapata es filmado en diferentes escenarios urbanos y rurales, seguido por las masas al grito de la consigna ‘Tierra y Libertad’, en pos de una reforma agraria. Desde el norte del país, Pancho Villa movilizó sus huestes y filmó sus batallas, lo que despertó interés mundial por conocer su paso de bandolero a ícono de la justicia social y convertirse, además, en el único latinoamericano en invadir Estados Unidos en 1916, al incursionar en Columbus (Nuevo México).
Durante la época de oro del cine mexicano (1936 - 1957) se intentó borrar el legado revolucionario con el estereotipo del ‘Ranchero, macho y cantor’. En contraste, artistas y creadores como el guionista Mauricio Magdaleno, el director Emilio ‘El Indio’ Fernández, actores como Pedro Armendáriz y María Félix defendieron dicho legado. Aquí vale destacar la película ‘Río Escondido’ (1941) y la trilogía fundamental de Fernando de Fuentes: ‘El Prisionero 13’ (1933), ‘El compadre Mendoza’ (1933) y ‘Vámonos con Pancho Villa’ (1935).
Cuando ocurre la Revolución Cubana, un público fascinado a lo largo del siglo XX pagaba por reír y llorar con las películas, las radionovelas y los discos, toda vez que el cine latinoamericano había postulado el sufrimiento como arte, a través del melodrama; pero, con la revolución isleña, una nueva generación de cineastas interrogó de forma realista la tragedia de las gentes. Ante el impacto revolucionario, el 30 de abril de 1959 el Consejo Municipal de Cartagena felicitó al pueblo cubano por su gesta y a su comandante Fidel Castro (Anales del Municipio, N° 144).
El desconcierto de los concejales cartageneros se situó en la Guerra Fría, cuando ocurrieron emancipaciones populares en todo el mundo y llegó a las pantallas colombianas el documental ‘El gran recuento’ (1959), del periodista cubano José Guerra Alemán, quien dirigía el noticiero Cineperiódico. Allí, la lucha campesina en la Sierra Maestra inspiró varias películas insurrectas: ‘Tierra amarga’ (1963, escrita por Manuel Zapata Olivella); ‘Memorias del subdesarrollo’ (1968); ‘La hora de los hornos’ (1968); ‘La primera carga al machete’ (1969); ‘Quemada’ (1970); ‘La última cena’ (1976); ‘Quilombo’ (1984); ‘También la lluvia’ (2010); ‘Operación E’ (2012); y, ‘Los reyes del mundo’ (2022). Más que nunca es necesario un cine conmovido por el sufrimiento humano, en eso consisten las películas sobre las guerras por la tierra.

