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Columna

Ojo de golero

“Pero pidámosle al golero que continúe volando hacia la zona ubicada entre Getsemaní y el Castillo San Felipe de Barajas. ¡Dios de la vida! ¿Alcanzan a dimensionar su potencial?“.

Jorge Rumié

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Los goleros (es decir, gallinazos o chulos, según la región), como muchas aves, tienen el privilegio de observar desde las grandes alturas. Y no hay nada más revelador que contemplar una ciudad desde lo alto: las fuerzas de la economía urbana se aprecian en todo su esplendor.

Tomemos, por ejemplo, el caso del Centro Histórico y su efecto ‘sándwich urbano’ entre el propio Centro y Getsemaní, con el sector La Matuna en el medio. Me explico: visto a ojo de buen golero, es evidente que La Matuna quedó atrapada entre dos polos de valorización que, a su vez, la arrastran a que ella misma se valorice. De hecho, La Matuna actúa como ‘corredor’ para los miles de turistas que transitan entre ambos cascos históricos; y en la medida en que la Alcaldía lo entienda y coordine sus inversiones para embellecer dicho ‘corredor’, la renovación urbana en La Matuna será mayor y, por ende, también su impacto en la economía de la ciudad.

Aunque el fenómeno ya es evidente, La Matuna seguirá su proceso de renovación urbana: oficinas antiguas, viviendas abandonadas y locales comerciales de bajo presupuesto darán paso a hoteles cinco estrellas, apartamentos de lujo o tipo Airbnb y locales comerciales de alto turmequé. La renovación del Parque del Centenario y la entrada en operación del Hotel Four Seasons contribuirán a ese proceso.

Pero pidámosle al golero que continúe volando hacia la zona ubicada entre Getsemaní y el Castillo San Felipe de Barajas. ¡Dios de la vida! ¿Alcanzan a dimensionar su potencial? Aquí se valida la excelente idea que tuvo en su momento el alcalde Carlos Díaz, cuando construyó el Parque de la Comida Caribeña; sin embargo, falló al no enmarcar su proyecto dentro de un plan más ambicioso de renovación urbana que incluyera la construcción de una réplica del ‘Revellín en la Media Luna’, acompañado de otro ‘corredor turístico’ espectacular que conecte a Getsemaní con el mencionado parque, también con el Reloj Floral, el Castillo San Felipe y, desviándose hacia la Laguna de San Lázaro hasta el nuevo Distrito Creativo en Manga. Como quien dice: si La Matuna está recibiendo su valorización, los barrios El Espinal, Torices, Pie del Cerro y Manga -con lo mencionado arriba- recibirán su otro tanto.

Estimado lector, ¿pudiste revisar, a ojo de buen golero, el mapa de esa zona y apreciar lo que significaría para el desarrollo urbano de la ciudad la recuperación de los canales, lagunas y sus áreas costaneras en los sectores mencionados? ¿Por qué nos hemos demorado tanto en hacer realidad ese sueño?

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