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Columna

La phrónesis del liderazgo colectivo

“Colombia y sus territorios necesitan liderazgos inspiradores en lo social, económico, político, cultural...”.-

El Universal

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Por: Felipe Merlano De La Ossa

El economista Juan Manuel Restrepo Abondano ha publicado recientemente el libro ‘Al borde de la esperanza’, como una hoja de ruta para la transformación de Colombia desde el liderazgo colectivo.

Restrepo Abondano, exministro de Hacienda, y de Industria, Comercio y Turismo, comparte su preocupación por la situación de un país que “... está atrapado en una crisis profunda de liderazgo que amenaza nuestra institucionalidad en medio de un crecimiento endémico, un colapso fiscal inminente y enormes brechas sociales y territoriales”.

Esa lectura del país que hace el exrector del CESA y la Universidad del Rosario, y actual regente de la Escuela de Ingenieros de Antioquia, podría hacerse extensiva desde el país central hacia los territorios subnacionales.

En el texto ‘El hado de Isla Cangrejo. Utopías y heterotopías en Cartagena de Indias’, luego de una breve revisión de su historia de glorias y sufrimientos -desde la Colonia hasta la República-; así como, de analizar los procesos de transformación de ciudades como Cleveland (USA), Valledupar, Barranquilla y Montería (Colombia), compartí 12 heurísticas (reglas empíricas rápidas y escuetas que se utilizan para simplificar las decisiones complejas) para Cartagena de Indias. En esas propuestas señalé lo estratégico de contar con un pacto ciudadano, acuerdo colectivo o contrato social que esté acompañado de un plan de desarrollo de largo plazo, construido en forma colectiva, elevado a política de Estado (en lugar de un programa de gobierno), dirigido con liderazgo positivo e innovador de mandatarios, empresarios y gremios, académicos e investigadores, ciudadanos, respetando la identidad cultural, concretando nuestras ventajas con el patrimonio cultural y el agua como factor diferenciador, y privilegiando la inversión social y el desarrollo equilibrado entre sus comunidades.

Debo confesar que luego de leer a Bent Flyvbjerg (‘Pensar lento, actuar rápido’) y Juan Manuel Restrepo (‘Liderazgo colectivo’), me veo motivado a ampliar, al menos en esas dos, las lecciones de sentido común.

Hoy ratifico mi convicción en que un proceso de transformación de un país, una ciudad y/o una sociedad, requiere como condición sine qua non del liderazgo colectivo, por encima de una figura mesiánica o la irrupción de un caudillo iluminado. Es cuestión de buen juicio y sabiduría práctica; es decir, de la más simple phrónesis. Colombia y sus territorios necesitan liderazgos inspiradores en lo social, económico, político, cultural, académico, comunal y espiritual. De insistir en proyectos unipersonales, estaríamos condenados a oscilar alrededor del péndulo de las coyunturas emocionales alimentadas por la frustración, la ira, el desengaño y el desespero. Ese tipo de respuestas a las crisis de liderazgo, en América Latina, por ejemplo, no han sido las más afortunadas en el pretérito reciente.

*Economista, docente, escritor e investigador social en temas de cultura y deporte.

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