He visto impresionantes videos de La Guacherna en Barranquilla. Me recuerda la noche aquella cuando los guitarristas de La Arenosa llegaron con el amante de Lola al Callejón de los Besos. Haciendo pausas a los boleros, interpretaban canciones del carnaval como ‘Te olvidé’ y ‘el Patuleco’. No se había grabado aún por Milly y Los Vecinos ‘La Guacherna’ de Estercita Forero, merengue fuera de serie, una locura total en los carnavales de ahora. Decía Lola, que basta repetir esa sola canción para bailar toda la noche. Así lo hizo ella cuando en una visita a Barranquilla llegó escapada de Roma en el año 1982. El amante hospitalizado en Italia por una circuncisión tardía, lloraba del dolor como un niño recién nacido. Lo animaba solo saber que Lola iba a reclamar una enorme herencia y el soñaba disfrutar esa cuantiosa fortuna. Lola creyéndose invisible, ‘soltó el moño’ en La Guacherna. Bailó bien apretao y tomó hasta el amanecer.
Papo Luca, con una delegación cartagenera del Callejón de los Besos, el Román y la Miramar, hicieron parte de una comparsa de mayoría currambera y estando cerca de la que integraba Lola, la oyeron cantar: “La guacherna, la guacherna, la guacherna en carnaval”.
Era buena merenguera. Por el callejón de los Besos se deleitaba en sus faenas nocturnas con la música de Ángel Viloria y sus merengues del Cibao, como “A lo oscuro”, que era el que más inspiraba a su infatigable amante.
La fiesta siguió en el Hotel del Prado y Lola no se resignaba a acompañar la incapacidad de su amor en Roma. Él la monitoreaba con llamadas de larga distancia, las cuales eran imposibles los días de carnaval. No supimos qué pasó con la herencia que reclamaría en Barranquilla. Tenía unas acciones de la Cervecería Águila, pretexto que tuvo para venir varias veces a esa ciudad, en época de Carnaval.
La Guacherna siempre ha sido su debilidad. Como seguidora de Estercita Forero, ‘La Reina de Barranquilla’ entró en duelo cuando la cantautora murió el año 2011. Decía el cartagenero Federico Capella, gerente del Hotel Royal Lébolo, que a Lola se le quedaron unos morunos Dolce Gabbana en el baño del hotel. Los guardó por años en una fina bolsa, pero Lola nunca volvió por ellos. Le sugerí se los enviara a Papo Luca. Hay que preguntarle a Papo que hizo con esos morunos, los más bailaos en la historia de La Guacherna barranquillera. Cuenta Papo Luca que él aseguró otro que flotaba en la piscina del Hotel El Prado y los va a donar todos, enmarcados, al Distrito Creativo de Manga, próxima obra de Dumek Turbay.
