comscore
Columna

Democracia y ruido digital

“La pregunta no es solo qué candidato elegiremos, sino si llegaremos a las urnas con criterio propio o con opiniones prefabricadas...”

Alba Zulay Cárdenas Escobar

Compartir

En las elecciones que se avecinan, los colombianos no votaremos solo por ideas o programas. Lo haremos en medio de un ruido ensordecedor, donde la información circula más rápido que la verdad y la emoción vale más que el argumento. En redes sociales cada mensaje compite por atención, y el contenido más extremo suele ganar, incluso cuando sacrifica contexto, datos o verdad.

Hace unas semanas vi un video de un candidato diciendo algo que jamás dijo. Era falso, pero parecía real. El gesto, la voz y el contexto estaban perfectamente fabricados. Circuló por doquier antes de que alguien decidiera verificar su veracidad. No era ignorancia, era desinformación sofisticada. Es a lo que hoy nos enfrentamos como sociedad en un momento electoral decisivo.

En su libro ‘Infocracia’, Byung Chul Han advierte que vivimos bajo un nuevo régimen de dominación, donde la sobreinformación no ilumina, sino que confunde. La verdad pierde fuerza frente al impacto, y los algoritmos deciden qué vemos, qué creemos y a quién odiamos. El debate democrático se reemplaza por impulsos, miedo, rabia y consumo político.

A este escenario se suma lo que Michael Sandel llama ‘la tiranía del mérito’. Cuando la política se narra como una competencia entre ganadores y perdedores, la conversación pública se llena de desprecio. La desinformación exacerba esa fractura. Nos convence de que quien piensa distinto no se equivoca, sino que es inferior, peligroso o enemigo. Así, la polarización deja de ser debate y se convierte en desprecio social.

Eli Pariser lo explica con claridad en sus charlas: los filtros burbuja nos muestran solo aquello que confirma nuestras creencias. Cada ciudadano habita su propia realidad informativa. Así, la mentira se vuelve cómoda y la verdad incómoda; y, en campañas electorales, refuerza prejuicios, anula el diálogo y debilita la confianza pública.

Por eso iniciativas como ‘Detectores de Mentiras’, de La Silla Vacía, y el Ecosistema Digital MAPA, una iniciativa del semillero de investigación que lidero, son hoy actos de defensa democrática. Enseñar a dudar, a pausar y a verificar es tan urgente como enseñar a votar. La alfabetización digital crítica deja de ser un lujo académico y se convierte en una necesidad ciudadana. En un país diverso y desigual, esto es también una forma concreta de cuidar el bien común.

Hoy la pregunta no es solo qué candidato elegiremos, sino si llegaremos a las urnas con criterio propio o con opiniones prefabricadas, porque una democracia informada no se construye compartiendo más, sino pensando mejor, incluso cuando pensar incomode.

Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la UTB ni a sus directivos.

Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News