Al parecer llegó el momento de activar la parte que concierne al ataque a la religión en el plan maestro de la toma guerrillera de Colombia por parte del proyecto político de la izquierda radical. Fiel al libreto dictado en la cartilla castrista, el ilegítimo gobierno -presuntamente financiado por carteles mafiosos de la política y el narcotráfico- inició el plan de acción que incluye romper la moral de iglesias y creyentes, atacandolos con aseveraciones como si fuesen verdades, al usar hechos de la vida privada de Jesús diciendo que María Magdalena, su leal seguidora, tuvo sexo con él.
Al margen de si es verdad o no el hecho histórico, pues es cierto que hay textos apócrifos que lo insinúan, es evidente que usa el ataque moral como herramienta de la combinación de formas de lucha. En su expresión más sublime, con sus errores y aciertos, la religión es un bastión de los valores occidentales, orientando el comportamiento de la sociedad con la guía y enseñanzas de sus maestros, profetas y líderes espirituales. Por tanto, ella es un elemento incómodo para las neodictaduras socialistas adoctrinadas por el modelo marxista-leninista, ya que ejercen una función de vigilancia sobre los excesos, tal como lo hace la prensa libre y la sociedad en oposición. Tales son los casos de asesinatos de sacerdotes y ataques a las iglesias en Cuba, Nicaragua y Venezuela, entre otros.
Se convierte entonces el mensaje cristiano en un fastidio para el proyecto castropetrista, el cual aspira en pocos meses a reencarnarse en otro representante de la izquierda radical y así continuar su macabro plan de someter al país, instalando el fracasado y trasnochado socialismo latinoamericano que destruye naciones, con la gran mentira de realizar un cambio, y el objetivo de someter y arrebatarle a los ciudadanos su libertad para dársela a un estado dictador.
En su arremetida, el líder socialista se escuda para su cometido en la condición de revolucionario de Jesús, cosa que no es mentira que lo fue. Tener la condición del mesías y redentor esperado y profetizado por siglos es revolucionario, y obedece al momento en que la humanidad necesitaba enseñanzas que la orientaran en cuanto a su origen, su importancia en el planeta y la forma como las personas deberíamos interactuar con nuestros semejantes y con la naturaleza. Enseñanzas que, debidamente aplicadas, nos liberan y redimen del sufrimiento de llevar vidas crueles y caóticas.
Da grima ver la hipocresía y el cinismo de los seguidores y cómplices que rieron y aplaudieron las palabras del protodictador señor, o que se hacen los de la vista gorda, pues tienen intereses políticos, contractuales o electoreros, donde algunos de ellos hasta dicen y aparentan ser creyentes y piadosos, para engañar e instrumentalizar a un buen sector del país ingenuo e ignorante.
Camarada, si crees que Jesús es fastidioso, no esperes de él la redención.

