comscore
Columna

¿Gerenciar el desarrollo?

“Dejamos de ser útiles cuando creemos poseer las respuestas; comenzamos a serlo cuando...”.

Compartir

¿Nuestro rol como gestores del desarrollo construye puentes o, a pesar de las buenas intenciones, termina levantando nuevos muros? El gerente del desarrollo no es inherentemente parte del problema ni de la solución per se. Nuestro rol es el de un puente de agencia, un facilitador de procesos híbridos donde el conocimiento técnico se encuentra con los saberes comunitarios para coproducir cambios reales. Dejamos de ser útiles cuando creemos poseer las respuestas; comenzamos a serlo cuando nos dedicamos a cultivar las preguntas correctas junto a las comunidades.

De ese modo, las transformaciones sociales deben ser coproducidas, pero sin ser ingenuos, pues toda intervención es inherentemente disruptiva para los sistemas preexistentes. Nos toca abandonar la ingenuidad de nuestras acciones. La complejidad social y ambiental hace inevitables consecuencias no anticipadas, incluso con las mejores intenciones. Sin embargo, este reconocimiento no debe llevarnos al fatalismo ni a la cautela excesiva que justifique la inacción. Los cambios significativos se pueden coproducir. El gerente conecta recursos con agendas locales ya en movimiento.

Esta perspectiva desmonta el mito del gerente como un técnico neutral. Por el contrario, es un actor profundamente político, un negociador de realidades híbridas. Debe manejar presupuestos y marcos lógicos de cooperantes, gobiernos, etc., sí, pero también debe interpretar historias locales, mediar entre intereses privados y la lógica del bien común, y traducir entre lenguajes culturales distintos.

De ese modo, nuestra labor exige dominar aproximaciones de gerencia adaptativa y aprendizaje iterativo, desarrollando mecanismos de retroalimentación continua y planeación contingente.

Hacernos esta reflexión redefine qué nos hace ser gerentes exitosos, y ese éxito no se mide solamente por el logro de una entrega de infraestructura o el cumplimiento de un indicador en un plazo determinado. El verdadero éxito es si, una vez que el gerente se va, la comunidad ha fortalecido su capacidad para seguir gestionando su propio desarrollo. La complejidad es irreducible; nuestras acciones desencadenan ciclos de retroalimentación impredecibles.

No somos los salvadores, pero tampoco debemos ser los demoledores inadvertidos de lo local. Nuestra tarea es más modesta y a la vez más profunda: ser los facilitadores de una conversación constante y respetuosa donde las agencias de todos los actores se encuentren para construir, desde la complejidad aceptada y la hibridez, futuros que valgan la pena habitar. Debemos ser puentes conscientes de nuestro propio lugar en el entramado de relaciones que ayudamos a tejer.

*Magíster en Desarrollo Territorial y Gestión Pública. Maestrante en Gerencia y Práctica del Desarrollo.

Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News