No creo. Pero la verdad es que las cosas cada vez están peor en el vecino del norte. Trump es un populista de manual (tengo artículos académicos que ustedes pueden consultar en internet donde lo argumento en detalle) y el populismo es una ideología que destruye la democracia desde dentro dando lugar a gobiernos que mantienen el voto popular, pero eliminan todos los elementos liberales de la democracia (separación de poderes, pluralismo, garantía de derechos, etc.). Pero una cosa es ser un populista y otra bien distinta salirte con la tuya y acabar con la democracia de tu país. Más aun si hablamos de un país con una democracia tan consolidada como la gringa.
No obstante, la evolución de los acontecimientos apunta con fuerza en la dirección del triunfo del populismo en los EE. UU. Demos argumentos: cada día que pasa hay nuevos atentados contra el pluralismo, basta con ver como a comunicadores famosos como Jimmy Kimmel se les ha tratado de silenciar o se les ha silenciado; la separación de poderes se encuentra seriamente debilitada y el presidente lanza ataques internacionales y realiza otro tipo de acciones sin contar con el Congreso; difícilmente se puede hablar de respeto y garantía de derechos cuando se ve cómo actúa ICE y cómo varios civiles han sido ya asesinados (porque no se le puede dar otro nombre). Teniendo en cuenta estos factores, resulta cuando menos digna de ser tenida en cuenta la teoría que ya circula y que indica que Trump quiere tensar al máximo la situación en aquellos estados donde tiene más difícil ganar, de cara a poder suspender en ellos las elecciones de medio mandato que se celebran este año o incluso cancelar los resultados.
No sería algo tan extraño si se recuerda que ya fue esto lo que trató de hacer en 2020, cuando perdió frente a Biden. La idea era invalidar los resultados de varios estados al mismo tiempo que las masas rodeaban el Congreso para que su por entonces vicepresidente Pence hiciera que el Congreso le nombrara a él presidente. La cosa salió mal. Primero porque Pence no colaboró y segundo porque las masas se descontrolaron y asaltaron el Capitolio. Pero la voluntad antidemocrática de Trump quedó de manifiesto. Lo increíble es que el Congreso no le abra ya un proceso de destitución, cosa que bien podría hacer frente a un hombre que en el exterior amenaza a sus aliados y en el interior mata a sus ciudadanos. La democracia americana se resquebraja y eso no es bueno para nadie.

