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Columna

Hay que hacer algo

“Cartagena se merece entrar en la era moderna con la ampliación ambiciosa de los accesos a barrios tradicionales. Los decretos ni...”.

Soqui Rodríguez

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Para nadie es un secreto que la pasada temporada turística en Cartagena fue un éxito. Sin duda alguna, para el gremio hotelero, restaurantes y taxistas esta debió ser lo mejor para la ciudad. Nada superior para nuestra economía que las miles de personas que invadieron las calles del Centro Histórico y ocuparon las camas de hospedajes legales y no tan legales. De verdad, aplaudo el logro y el cumplimento de todas estas metas que aparecen como una propuesta priorizada del Plan de Gobierno de Dumek Turbay. La “competitividad turística...”. Es lo que propuso el Alcalde al recuperar el liderazgo y posicionamiento de La Heroica como destino de clase mundial.Desafortunadamente para el ciudadano del común la temporada fue un martirio en temas de tráfico. En ese mismo Plan de Gobierno, el burgomaestre estableció un “desarrollo urbano con soluciones viales”. Aquí hay que enaltecer los trabajos del intercambiador vial de La Carolina y las vías que se harán por zonas cercanas al Bosque. También agradecemos los huecos tapados y las nuevas calles en ciertos sectores. Lamentablemente en Manga, Zona Norte y Bocagrande el desplazamiento fue un caos en el diciembre y principios de enero. Las personas que viven en el área turística padecieron trancones de más de 2 horas para salir de su barrio. Los taxistas aprovecharon el decreto de pico y placa de la temporada para cobrar hasta 100 mil pesos desde El Laguito al Centro Histórico. El área turística se vio invadida de vehículos amarillos que hicieron lo que se les vino en gana. Entendemos la buena intención del Decreto 2206, pero este fue un paño de agua tibia en una herida que chorrea sangre. Además de no solucionar el tema de movilidad, la medida entorpeció la vida de quienes deben laborar en esa época y alimentó a los avivatos que se aprovechan de la incapacidad de sacar los carros particulares y de los visitantes. Al final no sirvió de mucho. Salir de la Zona Norte, de Manga o de Bocagrande, encima de ser un problema, sigue teniendo efectos de gran peligrosidad para barrios que cuentan con una sola salida para hospitales, bomberos o cosas tan sencillas como llegar al aeropuerto o al trabajo. No necesitamos restricciones que no solucionan el tema. Es claro que hay que agrandar las avenidas de lugares de alta circulación; Bocagrande la tiene fácil con el acrecentamiento de la barrera colindante al Mar Caribe, y Manga con su deteriorado Puente Las Palmas, que debería ser ampliado aprovechando su mal estado que lo tiene a punto de fallecer en cualquier momento. Mientras trabajamos incansablemente por traer más turistas, nuestras calles y avenidas colapsan con su llegada, y la solución molesta y perjudica al residente local. Cartagena se merece entrar en la era moderna con la ampliación ambiciosa de los accesos a barrios tradicionales. Los decretos ni resuelven ni son con soluciones definitivas. Debemos pensar en grande.

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