Si revisamos las modificaciones que históricamente ha tenido el pico y placa de vehículos particulares en Cartagena, podría concluir que ninguna estuvo sustentada en estudios técnicos serios. Cada alcalde lo ha ajustado a su manera, casi siempre como reacción a la coyuntura y no como resultado de una política integral de movilidad.
Así lo había entendido el hoy alcalde Dumek Turbay, quien el 29 de diciembre de 2023, días antes de posesionarse, y tras las reiteradas quejas ciudadanas frente a una medida excesivamente restrictiva de la administración anterior, escribió en su cuenta de X: “El pico y placa será en horas pico”.
Hagamos memoria: con Dionisio Vélez se decretó un pico y placa de 7 a. m. a 7 p. m. de lunes a viernes. Manolo Duque, aunque excluyó la medida en el interior de los barrios, la extendió a 13 horas e incluso, la aplicó de ocho horas los sábados, decisión que terminó revirtiendo 11 meses después. Sergio Londoño la flexibilizó a tres franjas de hora pico: de 7 a 9 a. m., de 12 m. a 2 p. m. y de 5 a 7:30 p. m. Pedrito Pereira quitó la restricción al mediodía, pero amplió de 7 a 10 a. m. y de 5 a 8 p. m. en vías principales. Durante la administración Dau se regresó, abruptamente, a un esquema de 13 horas continuas.
Al llegar, Dumek limitó el pico y placa a las horas pico, y eliminó luego la restricción a mediodía. Fue coherente con lo que dijo en campaña, pues entendía que los esquemas rígidos pierden efectividad y motivan la compra de un segundo vehículo (generalmente más antiguo y contaminante) para evadir la norma.
El punto de quiebre llegó con la pasada temporada de Fin de Año. Se decretó un pico y placa de 24 horas que, por momentos, funcionó en los sectores turísticos de mayor afluencia vehicular. El aumento de carros provenientes de otras regiones y una malla vial insuficiente obligaron a una decisión excepcional; pero en muchos barrios resultó innecesaria.
La preocupación surge cuando la excepción empieza a convertirse en regla y se decreta el esquema de 24 horas para futuras temporadas en toda Cartagena, nuevamente, sin que medie públicamente un estudio o revisión técnica exhaustiva. Así mismo se amplió el alcance del pico y placa ordinario —el de 7 a 9 a. m. y de 6 a 8 p. m.— a toda la ciudad, incluidas las calles internas de los barrios, cuando antes se concentraba en las vías principales.
El problema no es la medida en temporadas, sino su alcance indiscriminado. Mientras Bocagrande o la Santander colapsan en horas específicas, los barrios populares —con colegios cerrados y bajo flujo— viven otra realidad. Allí, la restricción de 24 horas no resuelve nada, pero sí afecta la cotidianidad a miles de ciudadanos.
El pico y placa solo es eficaz si existen alternativas. Con un Transcaribe que opera por debajo de lo esperado, restringir el vehículo particular sin ofrecer un sistema robusto es socialmente regresivo.
La discusión debería centrarse en dónde y cuándo aplicar estas restricciones, porque la movilidad se gobierna con diagnóstico, datos y medidas diferenciadas.
Adenda: Es buena noticia el regreso al horario habitual tras la temporada, pero ¿por qué mantenerlo en toda la ciudad incluyendo vías internas de barrios?
