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Columna

Transición demográfica y cambio climático

“La transición demográfica no solo tiene implicaciones sociales y económicas, sino también ambientales...”.

Jaime Bonet

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La transición demográfica implica una reducción en las tasas de natalidad y mortalidad, que lleva a que, con el tiempo, la población vaya envejeciendo. En la medida en que nazcan menos niños y se mueran menos personas, existirá una mayor proporción de personas mayores en la población total. En los últimos años, Colombia viene experimentando una aceleración en este fenómeno y surge la inquietud sobre cómo esa transición demográfica podría afectar el cambio climático.

Una de las formas en que la transición demográfica afectaría al cambio climático es por medio de los cambios en los patrones de consumo que traería el envejecimiento de la población. A medida que una sociedad transita de una población predominantemente joven hacia una más envejecida, se espera una redistribución del gasto entre sectores económicos.

En particular, se espera una reducción en el consumo de sectores como educación, transporte y vivienda, mientras que aumentaría en sectores como salud y alimentos. Este cambio en la estructura del consumo, derivado del envejecimiento poblacional, puede traducirse en una variación en las emisiones totales de los gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono (CO2), teniendo en cuenta que las emisiones difieren entre sectores económicos.

En Colombia, esta dinámica adquiere especial relevancia debido a su alta vulnerabilidad frente al cambio climático, ya que enfrentamos fenómenos recurrentes como inundaciones y deslizamientos de tierra. A pesar de la creciente atención a los temas ambientales en el país, la relación específica entre la transición demográfica y el cambio climático es poco explorada.

Un ejercicio reciente hizo una aproximación al impacto de la transformación en los patrones de consumo por el envejecimiento de la población sobre las emisiones de CO2. Los resultados reflejan una reducción esperada en las emisiones totales de dióxido de carbono en Colombia para 2050. Esta caída está asociada a la variación en la estructura demográfica y no a cambios en el consumo agregado.

No obstante, este efecto es heterogéneo por regiones. Mientras que para Bogotá y la región Central Oriental se proyecta un incremento en sus emisiones, otras regiones como Pacífico, Caribe, Central Norte, Central Sur y los Nuevos Departamentos experimentarían reducciones significativas. Estas trayectorias divergentes entre regiones reflejan las diferencias en estructura demográfica, patrones de consumo y composición sectorial de la economía.

En conclusión, el estudio pone de manifiesto que la transición demográfica no solo tiene implicaciones sociales y económicas, sino también ambientales. En un país como Colombia, donde el cambio climático representa una amenaza creciente, comprender cómo el envejecimiento poblacional afecta el consumo y las emisiones es fundamental para el diseño de políticas públicas que promuevan un desarrollo sostenible y resiliente.

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