comscore
Columna

Mr. President

“Aunque muchos hablaban de intervenir Venezuela, creo que nadie se vio venir esta operación tipo ‘James Bond’...”.

Soqui Rodríguez

Compartir

Debo reconocer que hasta la semana pasada tenía una incómoda opinión de Donald Trump. El hombre ha sido muy fuerte en su hablar y ha generado antipatías no solo por sus posturas políticas, sino por sus rasgos personales narcisistas que han marcado su vida particular y publica. Su estilo confrontacional, basado en el insulto y la descalificación de sus adversarios, ha minimizado muchas veces el debate común y normalizado la falta de respeto como herramienta de liderazgo. El presidente ha mostrado una notable imposibilidad para la autocrítica. Rara vez lo hemos visto asumir sus errores y suele trasladar las culpas a sus colaboradores y hasta las instituciones. Ha sido un mujeriego famosamente reconocido y su figura, grande y colorida, se impone fácilmente. Pero mi opinión de Mr. Trump cambió radicalmente.

Hoy admiro el orgullo con que resaltó el compromiso de sus fuerzas militares y las instituciones que trabajaron en el pasado ingreso a Venezuela. El hombre elogió la labor de su equipo y le dio el reconocimiento total por la forma en que se planeó y ejecutó la operación. Al dar el discurso inicial, se le notaba la complacencia de ubicar a EE. UU. como la potencia que siempre ha sido y el recuperar el respeto que mancillaba Maduro con sus comentarios y sus acciones delictivas. Trump demostró que con Estados Unidos no se “mama gallo”, que no amenaza en balde y que no va a permitir que nadie delinca en contra de su país. Eso es lo que hace un verdadero líder. Y hoy lo admiro por eso.

Aunque muchos hablaban de intervenir Venezuela, creo que nadie se vio venir esta operación tipo “James Bond” que resultó ser impecable. A pesar de estar rodeado de naves americanas, el autoproclamado presidente venezolano seguía hablando sandeces y retando a Trump. Me imagino que rodeado de su equipo de aduladores que lo hacían sentir invencible. Pero resulta que todo el mundo tiene un precio y la paciencia, un límite. Hasta ahora nadie sabe quién lo vendió y contó todos los detalles y rutinas de su vida al gobierno americano, quienes, como dijo DT, sabían hasta lo que comían sus mascotas. Como resultado, no solo se llevaron a los Maduro, sino que tienen a más de uno asustado. Podría asegurar que hay varios durmiendo mal y cuestionando cuál será el próximo paso en temas de justicia legal. Reconstruir Venezuela es una cosa, pero haber narcotraficado es un crimen imperdonable.

Pero el miedo no se queda en la Republica Bolivariana; traspasa fronteras y llega a nuestra Colombia. Por algo Petro ya se comunicó con el presidente americano y está buscando acercamientos después de haberlo mancillado verbalmente más de una vez. Trump llegó a poner orden y acabar con la pendejada de creer que pueden alcahuetear el narcotráfico, cuestionar las decisiones americanas e insultar a su máximo líder sin consecuencias. Se acabó la guachafita. ¡Estados Unidos se respeta!

Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News