Es muy incómodo ser agorero en días de brillo, de grandes satisfacciones por todo lo que está ocurriendo con el turismo en la ciudad. Cada año se reproducen las afirmaciones del crecimiento de los visitantes, de los millones de pasajeros movilizados por el aeropuerto, de los cientos de carros último modelo de todo tipo y marca llegados del interior del país y de la misma región; del lleno casi total de la gran mayoría de hoteles, de los cientos de lanchas que van y vienen a las Islas del Rosario, de Barú y Tierra Bomba cargadas de visitantes, del lleno de todas las playas y eso sin contar lo que viene ocurriendo con el fenómeno de 31 de diciembre, que ya desbordó el Centro Histórico y la Bahía de las Ánimas, y dentro de muy pocos años va a involucrar no solo el Centro, la Avenida Santander, Manga, toda la Bahía y pare de contar.
Hace dos o tres décadas la temporada alta de turismo sumaba unos 50 días en el año, pues se concentraba unos 20 días entre fines de diciembre y unos 10 días de enero, ocho días en Semana Santa, dos semanas coincidiendo con las vacaciones escolares de mitad de año y una semana durante el reinado de belleza. Con pequeñas excepciones en esos años, teníamos prácticamente las mismas vías que hoy tenemos. En términos generales la infraestructura vial no ha aumentado, no se han construido o ampliado nuevas vías y en su lugar en un sector importante de la ciudad, Transcaribe entró a ocupar, y por lo tanto a desplazar de la circulación, la Avenida Venezuela y a compartir un carril en un tramo vital en la ciudad.
Cartagena ya no tiene temporada alta, pues ya se da durante todo el año, acrecentada durante unos 8 meses por los cruceros, y en meses, que antes se consideraban fríos, hoy los calientan los congresos, eventos, matrimonios y toda clase de reuniones. El crecimiento hotelero, la expansión de la oferta turística a toda la ciudad, con el aporte que cada mes hacen áreas que van desde Barú hasta Arroyo de Piedra, la decisión de construir un nuevo aeropuerto cerca a Bayunca, asociado con una tasa de cambio altamente favorable al turista extranjero, así como las nuevas tendencias de los viajeros, en especial de los millennials, evidencian lo que casi todos los pronósticos y análisis estadísticos confirman, que nuestro turismo va a seguir creciendo, que rápidamente vamos a llegar a 2 millones de visitantes en el año y que como sector se va a seguir consolidando, pero contando con las mismas vías, con la misma infraestructura, con el mismo equipamiento para la movilidad tanto de visitantes como de los cartageneros. Lo observado en términos de movilidad desde fines de octubre, no se redujo luego de pasar las Fiestas de Noviembre, por el contrario, se mantuvo a lo largo de ese mes y de diciembre, y lo que se prevé es que enero y los siguientes meses serán iguales. Creo que urge una atención cuidadosa antes de que el colapso sea mayor, aun con jornadas de pico y placa de 24 horas en forma permanente.

