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Columna

Endeudamiento

“Turbay solicitó al concejo autorización para un cupo de endeudamiento por un billón y medio de pesos…”.

Eduardo García Martínez

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Mi hermano Rafael me preguntaba hace algún tiempo de manera insistente desde el exterior, donde reside: ¿Por qué Cartagena no busca créditos para invertir en obras de beneficio general, saldar deudas sociales y volverse más competitiva? -Debe ser porque los gobernantes temen a los altos intereses y prefieren evitar cuestionamientos políticos por deudas que podrían convertirse en problemas de imagen-, le respondía entre dudas y falta de otros argumentos. –“No- contestaba en contrataque-. La cuestión tiene que ver con la forma en que se ejerce el gobierno. Si no se entiende para qué sirve el crédito, si no se sabe administrar las finanzas, si se carece de carácter y se está más pendiente del qué dirán que de lo que en verdad interesa a la ciudad, reinará la inmovilidad, se frenará el desarrollo y se vivirá en las medias aguas”.

Cavilando sobre este interesante asunto, advertí que en efecto el Distrito Turístico y Cultural de Cartagena había sido temeroso en materia de endeudamiento desde tiempo atrás. Recordé que en el mandato del alcalde Dionisio Vélez el concejo le autorizó un crédito por $250 mil millones /2014/ para inversiones en salud e infraestructura educativa y vial. Al final Vélez resultó enredado por presuntos sobrecostos y debió enfrentar la justicia. Desde entonces todo se volvió paquidérmico en la Alcaldía y los créditos prácticamente desaparecieron del lenguaje oficial. ¿Debía convertirse este caso en paradigmático?

En 2024, en el recién estrenado gobierno de Dumek Turbay, se rompió el tabú sobre no acudir al crédito para financiar proyectos de envergadura. Turbay solicitó al concejo autorización para un cupo de endeudamiento por un billón y medio de pesos para invertir en infraestructura educativa, hospitalaria, deportiva, de servicios públicos, malla vial, Gran Malecón del Mar y otras obras, recibiendo el beneplácito del cabildo. Se le rompía así el cuello a tesis del no endeudamiento bancario para financiar el desarrollo urbano. Se frenaba el paradigma de que altos créditos constituyen, per sé, insostenibilidad de pagos hacia el futuro.

Estos créditos, que representan un voto de confianza en el gobierno de la ciudad, también significan un enorme compromiso no solo con las entidades crediticias sino con las comunidades, que esperan sean utilizados de manera transparente en obras de beneficio colectivo, en armonía con el progreso de Cartagena.

El alcalde Turbay ha dicho que todo peso invertido tendrá su soporte. “Cartagena es una ciudad en transformación que necesita rescatar su grandeza. Para eso requiere inversión pública que beneficie a todo el conglomerado, y jalone inversión privada. En esa tarea estamos. Con confianza y decisión, avanzamos”.

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