El origen del universo se tuvo que dar cuando Dios soñó con la Tierra y sus habitantes para después crear el universo y sus grandes maravillas. Desde entonces, los sueños convertidos en realidad han sido el factor decisivo para los cambios que vive la humanidad. Son infinitas las evidencias que lo demuestran: tuvo que haber alguien que un día soñó volar con sus propias alas y hoy cientos de personas podemos hacerlo en aparatos de última tecnología a miles de pies de altura... miramos hacia abajo y percibimos la sensación de caminar sobre la densidad de las nubes que se tornan en un inmenso mar de espumas.
Hoy, cuando culmina otro año en la era de este planeta, reconocemos con gratitud las bendiciones recibidas por el gran arquitecto de la humanidad que en su maravillosa bondad nos da la oportunidad de venir a este mundo, como discípulos de una escuela donde cada día debes aprender nuevas cosas, superar obstáculos y practicar el amor al prójimo, requisitos indispensables para aprobar las materias que te lleven a otro nivel espiritual. Como integrantes de la comunidad universal, no podemos desconocer y ser indiferentes ante las calamidades que aún vive la humanidad, representadas en las guerras que exterminan pueblos enteros.
Ese filosofar anterior nos lleva a pensar en nuestra patria, Colombia que en el año 2026 debe decidir sobre su futuro; si avanzamos como nación o retrocedemos. Esa decisión no depende de un individuo o un partido político en particular, sino del concurso mayoritario de los conciudadanos que, según este servidor, debemos superar el sectarismo ideológico y la polarización política que genera conflictos y sumar esfuerzos y voluntades para generar mejores condiciones de vida para los compatriotas sumergidos en la pobreza multidimensional. El objetivo humanístico de la democracia siempre será el respeto y reconocimiento de los derechos de los otros a vivir con paz y progreso, sin tener que propiciar enfrentamientos y la eliminación física de los opositores.
Para Cartagena el año 2025 le deja un cúmulo de obras realizadas y proyectos iniciados que deben concluirse para continuar el camino de la transformación, soñamos que se realicen acciones de formación en el ser que faciliten la adopción de nuevos comportamientos en la población, con el fin de contar con ciudadanos dispuestos a aportar conscientemente en los procesos de desarrollo social, donde cada persona descubre sus dimensiones y valores humanos. Feliz año para todos.

