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Columna

¡Como te queremos Venezuela!

“Venezuela ofrecía muchas oportunidades, incontables mujeres de nuestros barrios preferían un empleo del servicio doméstico en Caracas”.

Willy Martínez

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No hay que remontarse a la época de Bolívar para recordar a Venezuela. Basta revisar nuestros días juveniles y apreciar la interesante vida de los cónsules en esta ciudad. En Cartagena, el cónsul venezolano se distinguía por ser siempre invitado de honor .

Venezuela ofrecía muchas oportunidades, incontables mujeres de nuestros barrios preferían un empleo del servicio doméstico en Caracas, que uno de secretaria en la Alcaldía Mayor, en la Gobernación o en Terminal de Manga.

Cuando venían las orquestas venezolanas a las casetas o a los clubes, el cónsul invitaba a sus amigos con bar abierto hasta el amanecer. En las páginas sociales, el alcalde y el gobernador posaban al lado del cónsul para salir en las fotos.

Corriendo el año 1962, el cónsul José Luis Pérez residía en Bocagrande, diagonal al Club Cartagena. De allí salía de a pie a todas las fiestas, después de dejar dormidas a sus hermosas hijas. Ante tantos gallinazos, Darcy, Amanda y la menor exigían vigilancia especial. Recuerdo cuando Jairo Rodríguez se ennovió con Darcy y Amaury Amín le puso una serenata a Amanda. El cónsul con solo escuchar el bolero ‘Únicamente tu’, que interpretaba en la Billo’s el gran Felipe Pirela, se volvió hincha de Amaury.

Al otro día nos invitaron a la residencia para escuchar música de la Billo’s. El diplomático envió el carro oficial, el cual Amaury esperaba muy elegante. Para sorpresa nuestra, Amaury no nos permitió subir al carro, argumentando que por protocolo solo el tomaría asiento en el puesto del cónsul. Lo vimos reír cuando se marchó y nos fuimos de a pie. Supimos que el cónsul lo recibió con abrazos y les dijo a los meseros que estaban bajo sus órdenes. Amaury decidía quien tomaba whisky y Ron Santa Teresa. A varios castigó con agua corriente y Coca-Cola al clima. Ante el bloqueo que nos impuso, abandonamos la fiesta. José Luis Pérez, el apreciado cónsul, dejó en estas tierras recuerdos imborrables. .

Luego apareció el cónsul Luis Camero Peña, personaje de prominente panza, que tuvo inmediata acogida en el grupo ‘La Pesada’. Tocaba el cuatro, cantaba, fue socio de ‘Pambelé’ y patrocinaba un equipo de béisbol. Vino varias veces como cónsul y fue muy famoso en Cartagena.

Era entonces Venezuela un gran país, muy cercano y querido por nosotros. Ojalá volvamos a tener las relaciones de antes y la prosperidad de Venezuela redunde en el bienestar de su gente. Ojalá volvamos a contar con turistas del país hermano. Que la diplomacia nos permita recordar el bolero ‘Únicamente tu’ y que las cuerdas sonoras del cuatro del cónsul Camero, retornen desde el Ávila, su música de amor.

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