Carlos Alfonso Utria López es de esos boxeadores que los últimos años se han convertido en ‘plantas exóticas’, de esas que se ven muy pocas, especies raras, es un jovencito de 22 años que boxea y pega, además de poseer la serenidad de un experimentado sobre el ring.
Un boxeador como los de antes, como los que lograron llevar aficionados al Circo Teatro, al 11 de Noviembre o a la Plaza de Toros, por su elegancia y poder en sus puños.
Ese joven nacido a la orilla del Canal del Dique, en el municipio de Soplaviento, tendrá la oportunidad este sábado 20 de diciembre de convertirse en campeón del WBC Grand Prix, en Riyadh (Arabia Saudita), cuando se enfrente en horas de la mañana en Colombia, al uzbeko Mujibillo Tursunov en la división Súper Ligero.
Se destaca que Utria llego a esa instancia luego de vencer a cuatro rivales: un dominicano, radicado en España, por nocaut en dos asaltos en abril; luego volvió en junio a enfrentar al argentino Alan David Crenz, quien había llegado al torneo con credenciales de ser campeón mundial juvenil de la OMB, era la prueba de fuego y el colombiano le dio una lección de boxeo, venciéndolo por decisión unánime y convenciendo al mundo de lo que estaba hecho.
De ahí pasó a enfrentar en agosto al canadiense Spencer Wilcox, peleador con pergaminos y miembro de una familia de buenos boxeadores de Canadá; pero Utria volvió a mostrar que sabía boxear clasificando a la semifinal ante el africano Ktethelelo Nkosi, que era favorito; sin embargo este colombiano dispuso de su rival en poco más de un minuto.
A este gran boxeador, muchos entendidos lo comparan con nuestro excampeón mundial de las 140 libras (la misma categoría), Antonio Cervantes Reyes ‘Kid Pambelé’.
Con récord de 13-0, y 11 victorias por la vía del nocaut, además de ser campeón panamericano juvenil en Cali, son muchas las esperanzas puestas en este excelente boxeador bolivarense.
El conglomerado de canales de televisión ESPN, por su parte, lo tiene catalogado como uno de los mejores prospectos del boxeo mundial en estos momentos.
Dios depare éxitos para esta joven promesa del boxeo, por el bien de él, de su familia y por el boxeo colombiano, que está ávido de ídolos.

