Existen movimientos importantes de ciudadanos alrededor del mundo que sostienen la creencia irrefutable de que la Tierra es plana. Y quiero decirte, estimado lector, que son muchos los que piensan así. Puedes mostrarles toda la evidencia científica que quieras —fotografías satelitales, videos espaciales, la fórmula de Newton, las imágenes de barcos desapareciendo en el horizonte— lo que quieras, y nada los mueve de su decisión fanática: “La Tierra es plana y no me vas a convencer de lo contrario. Punto”.

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Jimmy Jesus Martínez MuñozAl igual que con la Tierra es plana, existen otros movimientos parecidos que, contra cualquier dato científico verificable, se aferran a sus dogmas y nada los mueve de sus creencias. Y la lista es larga: que la Tierra es el centro del universo, los antivacunas, los antitransfusión, que los átomos son un invento, el agua cuántica… En fin, mejor no sigo para no meterme en problemas.
En todo caso, la creencia de que la Tierra es plana y otras similares, en general, no le hacen daño a nadie, o si acaso se hacen daño ellos mismos o a algunos de su entorno, como ocurre, por ejemplo, con los movimientos antitransfusión de sangre.
Caso contrario, hay otros movimientos, como, por ejemplo, los de carácter político, donde las creencias fanáticas y extremas tienen otro precio. ¿Por qué? Estimado, porque cuando se juntan y hacen mayoría en una democracia, son capaces de tomar decisiones peligrosísimas que encajan perfectamente en la famosa definición de “estupidez colectiva” que en su momento expuso el conocido historiador italiano Carlo María Cipolla. Es decir, son aquellas decisiones que se toman y que no solo afectan al prójimo (es decir, a ti, estimado lector); sino a ellos mismos y a su entorno familiar. En otras palabras: ¡a la m… todos!
Un caso típico de fanatismo político —tipo la Tierra es plana— son los comunistas o los conocidos como socialistas radicales. La evidencia científica e histórica de su fracaso es tan abrumadora en el mundo y tan fácil de verificar —incluyendo los casos de Cuba, Nicaragua y Venezuela— que uno no entiende cómo pueden seguir existiendo. Un caso ilustrativo, sucedido recientemente en Chile, es el de una señora declarada abiertamente comunista que pasó a la segunda vuelta presidencial en ese país. Y para no ir más lejos, en Colombia tenemos a un señor de similar tendencia política y que muy seguramente pasará a la segunda vuelta presidencial. Como quien dice: “La Tierra es plana, no me interesan las evidencias que me refuten y al carajo todos, incluida mi familia. Punto”.
