El pasado miércoles participé en un dialogo sobre líneas de financiamiento para la competitividad y TLC. Allí el ministro de agricultura, Juan Camilo Restrepo, y los presidentes de Finagro y Banco Agrario, lanzaron una nueva línea de crédito para la conversión y modernización productiva del sector agropecuario.
Me llamó mucho la atención la poca asistencia de los dirigentes gremiales de la producción agropecuaria del país. De treinta gremios afiliados a la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) sólo vi tres de sus representantes.
No hay derecho a que los 11 millones de campesinos y empresas agrarias sigan aportando parte de sus ingresos a los sueldos de sus directivos y los excesivos gastos administrativos en una gestión que en la mayoría de los gremios, se reduce a un congreso anual, unos programas endebles de asistencia técnica y quejarse todo el tiempo de las políticas públicas.
¿Dónde están la gestión, defensa y fomento para el sector agrario? La poca participación y aportes de la mayoría de los directivos gremiales a la capacitación y formación profesional de nuestros jóvenes productores y en general, a la defensa de la competitividad del sector agropecuario colombiano, tienen al sector en decaimiento lamentable.
¿Cómo explicar que invertidos miles de millones de pesos en controles fitosanitarios para prevenir todo riesgo para la alimentación humana y animal y garantizar la salud y calidad de los cultivos, no hayamos evitado siquiera la propagación de enfermedades que tienen por el suelo los rendimientos de cultivos como el café, la palma de aceite, el arroz, algodón, plátano y el cacao en otros? Y ni hablar de los pobres resultados en la comercialización. Ahí estamos peor.
En Colombia falta un revolcón urgente en la estructura gremial agropecuaria. Es hora de fusionar una serie de gremios en una organización profesional agraria nacional que integre toda la actividad agraria: agrícola, ganadera, de aprovechamiento forestal, de gestión medioambiental e incluso de actividades rurales complementarias, como puede ser el agroturismo. El sector exige una organización fuerte que se haga sentir en todas las mesas de negociación con la administracion pública y con la industria agroalimentaria, en representación de los agricultores, ganaderos y reforestadores.
Entre tanto, sugiero trabajar unidos en la defensa de las explotaciones campesinas y empresas agrarias del país, porque hay congresistas que quieren hacer politiquería con temas tan delicados como la Ley de Tierras y Desarrollo Rural.
La dirigencia gremial, los empresarios y campesinos del país, no debemos permitir que estos señores impidan nuestro desarrollo agropecuario y acaben con las alianzas estratégicas que con tanto esfuerzo hemos venido construyendo entre campesinos y empresarios, para hacer más competitiva esta actividad.
P/D: Agradecemos el apoyo y liderazgo del Senador José David Name y el partido de la U, en la propuesta de exonerar a los productores del campo del pago del IVA del 16% sobre el valor de la comisión que le factura el Fondo Agropecuario de Garantías (FAG) cuando le respalda parte de su crédito ante el intermediario financiero, el IVA del 16% sobre el costo de la póliza de seguro que toman contra riesgos climáticos y fitosanitarios y el 4 x mil (GMF), por la disposición de los recursos provenientes de crédito de fomento en condiciones Finagro.
indadangond@gmail.com
Twitter: @indadangond