Esto fue lo que más me gustó del discurso de nuestro presidente durante la declaración conjunta con el Secretario de Estado, Marco Rubio, en el marco de los Acuerdos de Barranquilla. Porque habla de un tema que nos debe preocupar a todos quienes tenemos la capacidad de anticiparnos al futuro: la izquierda radical sigue viva, y con ganas de seguir haciéndole daño a la democracia liberal.
Los críticos del capitalismo suelen quedarse anclados en un pasado que ya no es. La conciencia de las personas y de las empresas también evoluciona, y la solidaridad y el trabajo responsable con la fuerza laboral, con el ambiente, y con la sociedad, solo ha venido creciendo. No es coincidencia que en pocos días, tras el terremoto del 10 de agosto, las empresas asociadas a la ANDI habían comprometido más de 650 millones de dólares de sus bolsillos, para ayudar en la reconstrucción, incluyendo materiales, mano de obra, equipos y servicios. No será fácil, y seguramente no todos los afectados quedarán en igual de condiciones que antes del desastre, pero es solo gracias a la existencia de un ambiente capitalista que estas empresas han podido aportar suficientes recursos con tanta rapidez.
Blindar el hemisferio significa evitar que la izquierda radical vuelva al poder en cualquier país vecino. Y mucho menos si está liderada por una persona inepta, antisocial, que solo acumula odios y divisiones en su lenguaje, y sin disimulo buscar extinguir el emprendimiento y la iniciativa de la empresa privada, tan importante para el tejido social. Por eso, blindar el hemisferio se vuelve hoy tan relevante.
Para lograrlo, las democracias de centro-derecha que gobiernan la región deben seguir concentrándose en la seguridad, y no olvidar que es tarea prioritaria retomar el control sobre la cultura y los valores democráticos. Blindar la educación, concientizando a cada joven del potencial que llevan dentro de su materia gris, que es la misma materia gris que contiene aquel que ha sido astronauta, científico, empresario exitoso, pintor, futbolista o médico, y que por tal motivo no puede conformarse con esperar por las migajas de un gobierno centralizado, egoísta, y selectivo, que es como gobiernan los de la izquierda extrema.
Blindar el hemisferio también significa asegurar que los ciudadanos tengan acceso a oportunidades justas de financiación y de trabajo responsable, donde el mérito y la búsqueda de hacer su esfuerzo hoy mejor que ayer, sea lo único que le pone valor a su voluntad de progreso y bienestar.
Desde esa visión de blindar el hemisferio será mucho más fácil aumentar tales oportunidades. Es cuestión de tiempo, como cuando siembras un árbol, lo abonas y lo cuidas pacientemente para que aporte y comparta sus mejores frutos.
