Katalin Karikó, una bioquímica húngara, y Drew Weissman, un investigador estadounidense, fueron galardonados el lunes con el Premio Nobel de Medicina por sus contribuciones en la investigación del ARN mensajero, lo cual allanó el camino para el desarrollo de las vacunas contra el COVID-19. A pesar de que la tecnología que premiaron data de 2005, las primeras vacunas basadas en ARN mensajero fueron creadas por Pfizer/BioNTech y Moderna en respuesta a la pandemia.
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El Comité del Nobel en Estocolmo rompió su tradición al reconocer trabajos relativamente recientes en lugar de investigaciones con décadas de antigüedad. El jurado elogió a los ganadores por su papel en el rápido desarrollo de una vacuna en medio de una grave amenaza para la salud global.
Estos científicos ya habían recibido otros premios, incluyendo el Premio Princesa de Asturias en 2021, compartido con otros colegas.
El Nobel de Medicina del año anterior se otorgó a Svante Pääbo, un científico sueco, por sus avances en paleogenética y sus descubrimientos en la evolución humana.
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La temporada de anuncios de los Premios Nobel continuará con el Premio de Física, seguido por el de Química y Literatura. El Premio de la Paz, que se anunciará en Oslo, ha generado discusiones sobre si debería otorgarse a las mujeres iraníes que protestan contra el uso obligatorio del velo o a quienes investigan los crímenes de guerra en Ucrania. Además, algunos sugieren que el cambio climático sería una excelente elección para el Nobel de la Paz este año, según Dan Smith, director del Instituto Internacional de Investigación sobre la Paz en Estocolmo (Sipri). El Premio de Economía cerrará la temporada de anuncios el 9 de octubre.
