Los creadores de Stranger Things, Matt y Ross Duffer, ofrecieron nuevas luces sobre el destino de Once, uno de los personajes más emblemáticos de la serie, durante una entrevista con Tudum, el medio oficial de Netflix.
Aunque evitaron confirmar de manera explícita qué ocurrió finalmente con la protagonista, sí profundizaron en las razones narrativas y emocionales que los llevaron a construir un final abierto para su historia.

Según explicaron los hermanos Duffer, la decisión partió de una pregunta central: ¿cómo podría Once enfrentarse a una vida “normal” después de todo lo vivido? Para los creadores, era fundamental confrontar la realidad de su situación tras los eventos que marcaron su infancia y adolescencia.
“Estas son las preguntas que nos hemos estado planteando esta temporada”, señalaron, reconociendo que incluso Hopper, una de sus figuras paternas, prefiere no pensar ni abordar ese futuro incierto.
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En contraste, Mike representa la mirada más optimista del grupo. Los Duffer explican que él ha construido una versión esperanzadora del destino de Once, una especie de relato fantástico que, aunque probablemente irreal, funciona como una forma de resistencia emocional. En esa dualidad —un camino oscuro y pesimista frente a otro luminoso y esperanzador— se sostiene buena parte del cierre de la historia.

Los creadores también fueron enfáticos en aclarar que nunca existió una versión del final en la que Once permaneciera junto a la pandilla. Tampoco contemplaron quitarle sus poderes. Para ellos, Once encarna la magia en múltiples sentidos: no solo la sobrenatural, sino también la magia de la infancia.
Sin embargo, para que los demás personajes pudieran seguir adelante y para que la historia de Hawkins y el Upside Down llegara a su verdadero final, su desaparición era necesaria.
Lejos de ofrecer respuestas cerradas, los Duffer apostaron por un desenlace basado en la fe y la creencia. “Pensamos que sería hermoso que nuestros personajes siguieran creyendo en ese final feliz, incluso si no les dábamos una respuesta clara”, explicaron. Esa ambigüedad, aseguran, representa mejor el paso de la niñez a la adultez y el cierre de un viaje marcado por la pérdida y el crecimiento.
Finalmente, los creadores señalaron que, si Once sigue con vida en algún lugar, lo único que sus amigos pueden hacer es creerlo. No hay contacto posible, y cualquier intento por confirmar la verdad haría que todo se derrumbara.
En ese sentido, el final no trata tanto de respuestas, sino de aprender a seguir adelante y encontrar la forma de vivir con lo ocurrido.
